Can mining exports lift Peru out of its Covid-19 economic slump?

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En Español

Peru’s response to Covid-19 won the country international plaudits in the early stages of the pandemic, thanks to its extensive testing regime and regional benchmark stimulus package. As countries begin the cautious process of reopening their economies, authorities in Peru are now looking to the mining industry to spearhead recovery.

Equivalent to 12% of GDP, Peru’s stimulus was designed to facilitate a rapid economic rebound in the third and fourth quarters of the year.

While GDP saw a historic drop of more than 40% year-on-year (y-o-y) in April, and the World Bank estimates the country is looking at an annual decrease of around 12%, there are some indications that growth in some of Peru’s key sectors may be crucial to the country’s recovery for the rest of 2020 and into 2021.

In particular, the mining sector – crucial to the country’s overall economy – is showing positive signs as lockdown measures are lifted.

Encouraging indications

The two-month period of forced inactivity resulted in serious losses for the industry, which contracted by 42.3% y-o-y in April. Of this, tin and iron production halted entirely, while zinc production fell by 86.3%, lead by 84.1%, silver by 73.6%, gold by 53.5%, copper by 34.7% and molybdenum by 10.7%.

Overall exports are thus significantly down y-o-y, although certain regions actually saw an increase in mining shipments – especially of copper – in the first quarter.

Results from Pasco, a mountainous region in the centre of the country, are particularly heartening: it increased its mining exports by 84% y-o-y in the first four months of 2020. Despite a 13% drop in the global price of copper, it expanded its exports of the metal by 107%, while its gold exports rose 179%, thanks to an increase in production and a rise in international demand.

Parallel to this, the Puno region increased its first quarter copper exports by 11%, most of which went to Saudi Arabia, while Apurímac boosted its own exports by 36%, primarily thanks to demand from China, the world’s top copper consumer.

Lastly, in the region of Junín copper exports increased by 36% in April, also largely due to an increase in the quantity sent to China.

While overall exports are much lower than they were last year, such results suggest that the sector is well placed to get back on track.

Indeed, following the gradual lifting of lockdown restrictions, by mid-June the mining industry’s total energy consumption was at 90% of normal levels.

In late June the National Society for Mining Petrol and Energy called on the government to permit a full return to operations, arguing that the mining sector has implemented health standards that are even more stringent than those recommended by the government.

In light of this, as well as its importance to the national economy, it is widely anticipated that mining will resume fully at some point in July.

Institutionalising agility

Peruvian authorities are committed to driving the growth of the sector, seeing it as a key component of the country’s post-Covid-19 recovery.

In late June Susana Vilca, the minister of energy and mines, announced two new regulations aimed at facilitating expansion in the sector. The measures are focused on reducing red tape and speeding up approvals, although the minister underlined that environmental and social commitments would continue to be upheld.

It is hoped that these reforms will spur new exploration, leading to medium- and long-term benefits, as well as providing a near-term boost for existing operations.

Prior to the coronavirus pandemic, regional governors had proposed a new mining law that would have increased taxes and more than halved the length of concessions.

This proposal was opposed by the government, which anticipated it would hamper growth in the sector. Authorities in the capital may now use the economic importance of rebooting mining as a reason to postpone further discussions on the matter.

Above and beyond these factors, it is to be hoped that Peru’s mining sector can successfully institutionalise the agility and adaptability it had shown during the height of the coronavirus crisis.

A recent PwC report on the global mining industry contained various recommendations that are applicable in the Peruvian context.

The report argued that the world’s leading mining companies are in a strong position to weather the Covid-19 storm with only modest losses. However, firms will need to adapt to a situation in which disruption has become the new normal. This will involve de-risking supply chains through localisation and diversification, as well as engaging more closely with local communities.

 

 

In English

¿Podrían las exportaciones mineras levantar a Perú del estancamiento económico provocado por el Covid-19?

La respuesta del Perú al brote de coronavirus tuvo una gran una aceptación internacional durante las primeras etapas de la pandemia, gracias tanto a las amplias pruebas llevadas a cabo, como a su paquete de estímulos de referencia regional. A medida que el virus se disminuye en todo el mundo, las autoridades esperan ahora que la industria minera sea la punta de lanza de la recuperación económica.

El estímulo de Perú, equivalente al 12% del PIB, se diseñó para facilitar una rápida recuperación económica en el tercer y cuarto trimestre del año.

Si bien el PIB experimentó una caída histórica de más del 40% interanual en abril, y el Banco Mundial estima que el país verá una disminución anual de alrededor del 12%, hay algunos indicios de que el crecimiento de algunos sectores claves de Perú puede ser crucial para la recuperación del país durante el resto de 2020 y hasta el 2021.

En particular, el sector minero, crucial para la economía en general, está mostrando signos positivos a medida que se levantan las medidas de confinamiento.

Indicaciones alentadoras

El período de dos meses de inactividad forzada provocó graves pérdidas a la industria minera, que se contrajo un 42,3% interanual en abril. De este modo, la producción de estaño y hierro se detuvo por completo, mientras que la producción de zinc cayó un 86,3%, la de plomo un 84,1%, la de plata un 73,6%, la de oro un 53,5%, la de cobre un 34,7% y la de molibdeno un 10,7%.

Es así que, las exportaciones han disminuido considerablemente en términos interanuales, pero en realidad en algunas regiones se ha registrado un aumento de las exportaciones mineras, especialmente de cobre, en el primer trimestre de 2020.

Los resultados de Pasco, una región montañosa del centro del país, son particularmente alentadores: aumentó sus exportaciones mineras en un 84% a lo largo del trimestre. A pesar de la caída del 13% del precio mundial del cobre, la región aumentó sus exportaciones del metal en un 107%, mientras que sus exportaciones de oro aumentaron en un 179%, gracias al incremento de la producción y al aumento de la demanda a nivel internacional.

Paralelamente, la región de Puno aumentó sus exportaciones de cobre en el primer trimestre en un 11%, la mayoría de las cuales fueron a Arabia Saudita, mientras que Apurímac impulsó sus propias exportaciones en un 36%, la mayoría de las cuales fueron a China, el principal consumidor de cobre del mundo.

Por último, en la región de Junín las exportaciones de cobre aumentaron un 36% en abril, debido también en gran medida al incremento de la cantidad enviada a China.

Aunque, si bien las exportaciones globales son mucho más bajas que el año pasado, esos resultados sugieren que el sector está bien situado para volver a encarrilarse.

De hecho, tras el levantamiento gradual de las medidas de confinamiento, a mediados de junio el consumo total de energía de la industria minera se situaba en el 90% de los niveles normales.

A finales de junio, la Sociedad Nacional de Minería Petróleo y Energía pidió al gobierno que permitiera la plena reanudación de las operaciones, argumentando que el sector minero ha aplicado normas sanitarias aún más estrictas que las recomendadas por el gobierno.

En vista de ello, así como de su importancia para la economía nacional, se prevé en general que las actividades mineras se reanuden plenamente en algún momento durante el mes de julio.

La institucionalización de la agilidad

Las autoridades peruanas se han comprometido a impulsar el crecimiento del sector, considerándolo un componente clave de la recuperación del país después de la crisis del Covid-19.

A finales de junio, Susana Vilca, la ministra de Energía y Minas, anunció dos nuevas regulaciones destinadas a facilitar la expansión del sector. Las medidas se centran en reducir la burocracia y en acelerar las aprobaciones, pero sin comprometer los compromisos ambientales o sociales, como subrayó la ministra.

Se espera que estas reformas impulsen nuevas exploraciones, que resultaría beneficioso a medio y largo plazo, además de dar un impulso a corto plazo a las operaciones existentes.

Antes de la pandemia del coronavirus, los gobernadores regionales habían propuesto una nueva ley de minería que hubiera aumentado los impuestos y reducido a más de la mitad la duración de las concesiones.

Esta propuesta contó con la oposición del gobierno, ya que preveía que obstaculizaría el crecimiento del sector. Las autoridades de la capital basarse en la importancia económica del relanzamiento de la minería como motivo para aplazar nuevos debates sobre el asunto.

Pero más allá de estos factores, se espera que, en el futuro, el sector minero peruano pueda institucionalizar con éxito la flexibilidad y la capacidad de adaptación que ha mostrado durante los momentos más difíciles de la crisis del coronavirus.

Un reciente informe de PwC sobre la industria minera mundial contenía varias recomendaciones aplicables al contexto peruano.

En el informe se sostenía que las principales empresas mineras del mundo se encuentran en una posición sólida para soportar con éxito la crisis del Covid-19 con sólo unas pérdidas modestas. Sin embargo, las empresas tendrán que adaptarse a una situación en la que la disrupción se ha convertido en la nueva normalidad. Esto implicará reducir el riesgo de las cadenas de suministro mediante una mayor localización y una mayor agilidad, así como una mayor participación de las comunidades locales.

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