Perú: Más clientes para los bancos

In English

La baja penetración bancaria minorista en el Perú ha obligado a sus bancos y entidades microfinancieras a diseñar estrategias innovadoras para expandir su base de clientes.

Si bien el PBI per cápita del Perú se incrementó de $3312 en 2006 a $5291 en 2011, muy pocos peruanos encomiendan sus ingresos adicionales al banco. La tasa de penetración bancaria en el país, medida como el porcentaje de hogares que utilizan uno o más instrumentos financieros o bancarios, es de sólo 28%, una cifra muy por debajo de las registradas en países vecinos como Chile (70%) y Brasil (más de 90%).

Para impulsar a más peruanos a adquirir productos bancarios, los bancos y entidades microfinancieras planean mejorar su eficiencia administrativa para reducir costos y así disminuir las tasas de interés sobre los micropréstamos. Actualmente, las entidades financieras que ofrecen servicios a los grupos de menores ingresos tienen una tasa de eficiencia de 50%. En otras palabras, sólo 50% de cada sol invertido en microfinanzas es realmente distribuido a los clientes como préstamo, mientras que el 50% restante se utiliza para cubrir los costos operativos.

Esta cifra puede parecer alta, pero no es inusual en las microfinanzas. Los bancos y las entidades financieras incurren en mayores costos asociados con el acceso físico a áreas más remotas, y existe un mayor riesgo en la distribución de préstamos cuando es difícil conseguir el historial crediticio de los solicitantes.

Financiera TFC, que inició operaciones en 1997 como Volvo Finance Perú, recientemente comunicó a los medios que planea aumentar la eficiencia desarrollando tecnología para contar con un mayor conocimiento del historial crediticio de los clientes, y para desarrollar una red de banca móvil. Esta última estrategia podría resultar la más efectiva. Pocos hogares peruanos tienen cuentas bancarias, pero el 97% tienen teléfonos celulares.

El Banco de Crédito del Perú (BCP) también es una de las entidades con más llegada a los peruanos no bancarizados. “El sistema financiero en total sólo abarca a 6 millones de personas”, dijo Walter Bayly, gerente general del BCP, a OBG. “Existen 6 millones de personas que viven en la ciudad y ganan por encima del sueldo mínimo, pero que no tienen ninguna relación con un banco. El desafío es atraer a estas personas al sistema bancario”.

Con este propósito, el BCP está desarrollando un amplio sistema de agentes bancarios externos para gestionar la distribución. Actualmente, el banco se asocia con dueños de pequeñas empresas, como bodegas y tiendas, para formar una red de más de 4600 agentes en todo el país. Los agentes pueden ofrecer ciertas transacciones bancarias a los clientes, como pago de servicios.

Al tercerizar los servicios con agentes locales, el BCP se ahorra la apertura de sucursales locales y sus considerables costos. Los clientes también salen beneficiados, ya que pueden realizar sus operaciones bancarias cerca de casa, en vez de trasladarse hasta el centro urbano más cercano.

Es cierto que ha habido ciertas especulaciones sobre el impacto de la crisis económica internacional en la tasa de penetración bancaria en Perú, pero a la fecha, estas inquietudes parecen infundadas. Por el contrario, la crisis podría llegar a incrementar la confianza del cliente en el sector bancario peruano: las personas que depositaron su dinero en cuentas corrientes y de ahorros durante la crisis no sufrieron mayor daño, mientras que aquéllos con inversiones en la Bolsa de Valores de Lima y fondos mutuos sufrieron pérdidas.

Por otro lado, la expansión del sector banca minorista en el país enfrenta un desafío más concreto: la imposición de topes a las tasas de interés de los bancos que operan en Perú. Esta política busca atraer a más clientes ofreciéndoles menores tasas de interés sobre los préstamos. Sin embargo, los topes a las tasas de interés podrían terminar siendo contraproducentes.

Como se mencionó, los bancos incurren en mayores costos y riesgos al distribuir préstamos a clientes en áreas remotas o de bajos ingresos. Estos costos usualmente justifican las mayores tasas de interés. Al imponerse topes a las tasas de interés, los bancos podrían perder su capacidad para recuperar estos costos y muy probablemente eliminarían la distribución de préstamos en áreas de bajos ingresos.

La experiencia colombiana con los topes a las tasas de interés sirve de ejemplo. En 2007, se impuso un tope de 33,93% anual a las entidades de microfinanzas en el país. Un estudio realizado por el Grupo Consultor de Asistencia a los Pobres demostró que en los años siguientes hubo una desaceleración en la penetración de las microfinanzas.

Mirando hacia adelante, los esfuerzos de los bancos para mejorar la eficiencia administrativa interna y desarrollar nuevos canales de distribución seguramente resultarán en una mayor penetración bancaria y no en un tope a las tasas de interés. E incluso sin dichos topes, los bancos que operan en Perú tienen numerosos incentivos para disminuir sus costos y así poder llegar a un creciente número de potenciales clientes.

 

Peru: Bringing people to the bank

Low banking penetration has led Peru’s retail financial sector to push banks and microfinance institutions into devising innovative strategies to expand their customer base.

While Peru’s GDP per capita increased from $3312 in 2006 to $5291 in 2011, very few Peruvians are taking this additional income to the bank. Peru’s banking penetration rate, measured as the percentage of households using one or more financial or banking instruments, is only 28%. This is far below rates in neighbouring countries such as Chile (70%) and Brazil (over 90%).

To boost the number of Peruvians buying banking products, banks and microfinance institutions plan to improve administrative efficiency to cut costs and thus lower interest rates on micro loan products. Currently, financial institutions serving Peru’s lower income groups have an efficiency rate of 50%. This means only 50% of every sol invested in microfinance is actually distributed to customers in the form of a loan; the remaining 50% is used to cover operational costs.

While this figure may seem high, it is not unusual in micro-finance. Banks and financial institutions incur greater costs associated with physically reaching more remote areas, and there is greater risk associated with distributing loans in cases where it is difficult to attain applicants’ credit history.

Financiera TFC, which began operations in 1997 as Volvo Finance Perú, recently told local press it plans to improve efficiency by building technology to increase knowledge of customers’ credit history and develop a mobile banking network. The latter strategy may prove to be the most effective. While few Peruvian households have bank accounts, 97% have mobile phones.

Banco de Crédito Peru (BCP) is also a leader in reaching out to un-banked Peruvians. “The financial system as a whole has only 6m persons,” Walter Bayly, the bank’s CEO, told OBG. “There are 6m people living in the city that earn over the minimum wage and don’t have any banking relationship whatsoever. The challenge is how to bring these individuals into the banking system.”

To do this, BCP is developing an expansive third-party banking agent system to handle distribution. The bank currently partners with small business owners such as grocers and hardware stores to form a network of more than 4600 banking agents across the country. Agents are capable of assisting customers in performing limited banking transactions, such as paying bills.

By outsourcing services to local agents, BCP significantly saves on the costs of setting up local branches. Customers also save by doing their banking close to home as opposed to commuting to the nearest urban centre.

While there has been some speculation concerning the impact of the global economic crisis on Peru’s banking penetration rate, to date these concerns look unfounded. Conversely, the crisis could actually increase consumer confidence in Peru’s banking sector: individuals who placed their money in checking and savings accounts throughout the crisis remained unscathed while those with investments in the Bolsa de Valores de Lima (the stock exchange) and mutual funds suffered losses.

A more likely challenge to the expansion of Peru’s retail banking sector comes from a consideration by lawmakers to impose interest rate ceilings on banks operating in the country. While the policy is meant to attract more banking customers by offering them lower interest rates on loans, rate ceilings could end up being counter-effective.

As mentioned, banks do incur higher costs and greater risks in distributing loans to customers in remote or low-income areas. These costs are usually accounted for in higher interest rates. With rate ceilings in place, banks may be unable to re-coup these costs and thus may be more likely to cut back on loan distribution in low-income areas.

Colombia’s experience with rate ceilings is indicative. In 2007, a rate ceiling of 33.93% annually was imposed on micro-finance institutions in the country. Research by the Consultative Group to Assist the Poor showed that in the years following this rate cap there was a slowdown in micro-finance penetration.

Going forward, banks’ efforts to improve administrative efficiency internally and develop new distribution channels are more likely to lead to increased banking penetration than rate ceilings. Even in the absence of rate ceilings, banks operating in Peru have every incentive to work towards lowering costs to reach a growing number of potential customers.

Read Next:

In Peru

Los planes de Perú para aumentar las exportaciones agrícolas

Los funcionarios de agricultura del Perú estiman que las exportaciones de ese sector continuarán creciendo significativamente durante los próximos años, debido al aumento de la demanda de los...

In Financial Services

The Philippines’ plan to tap Islamic banking potential

A new law supporting the development of Islamic finance has been introduced in the Philippines, in a move expected to boost financial inclusion and investment opportunities.

Latest

Beligh Ben Soltane, Chairman, Tunisian Investment Authority (TIA)

What are the expected implications of Law No. 47 of 2019, which was adopted in April 2019 to improve the business and investment climate?