Perú: Conexiones de gas

Text size +-
Recommend

In English

Las distintas iniciativas lanzadas este mes con el objetivo de expandir el suministro e infraestructura de gas natural y gas licuado de petróleo (GLP) son parte del creciente impulso para incrementar el uso del gas en los hogares peruanos como una alternativa más limpia y económica a la quema de madera. Sin embargo, la falta de una “cultura de gas” en Perú podría requerir mayores esfuerzos a largo plazo para educar a los consumidores, además de un aumento de la disponibilidad del gas.

En marzo pasado, el Congreso aprobó una nueva ley de seguridad energética que apunta a respaldar el desarrollo de la infraestructura y el uso del gas natural. Esta nueva ley también estableció el Fondo de Inclusión Social Energético (FISE), que incluye $19 millones en financiamiento para proporcionar conexiones y suministro de gas a los hogares más pobres del país.

Poco después de la aprobación de la ley, el Ministerio de Energía y Minas anunció un plan para conectar 100.000 hogares por año a la red de suministro de gas natural, con la meta final de establecer aproximadamente 400.000 nuevas conexiones domésticas en los próximos cuatro años.

Jorge Marino, Ministro de Energía y Minas, informó a la prensa local que, para alcanzar esta meta, el Ministerio debe implementar una iniciativa para trabajar con institutos técnicos en Lima y provincias donde se capacitará y certificará a jóvenes que estarán autorizados a realizar las conexiones domésticas de gas. Marino indicó que también se está trabajando con el Ministerio de Vivienda para asegurar que los proyectos de viviendas sociales vengan equipadas con dichas conexiones.

Parte del mismo programa incluye un subsidio para el uso doméstico de tanques de GLP en áreas urbanas de bajos recursos. En las áreas rurales, el costo de los tanques de GLP para cocina será subsidiado para fomentar su aceptación.

En Cusco, el Gasoducto Sur Andino es el proyecto más reciente de gas natural del país. La tubería de 1085 km transportará gas desde los campos de Camisea en el sur de Cusco a través de Arequipa hasta llegar a la costa. PetroPerú, compañía petrolera estatal con 20% de participación en el proyecto del Gasoducto Sur Andino, firmó hace poco una carta de intención en la cual el gobierno regional del Cusco se comprometió a promover un mayor uso del gas natural.

Si bien la construcción del gaseoducto no empezará hasta junio de 2013, el Proyecto Qosqo Gas, también a desarrollarse en Cusco, debería iniciar operaciones en octubre del próximo año. Qosqo utilizará camiones especialmente equipados para transportar gas natural licuado (GNL) desde la planta de Perú LNG en Ica a otra planta, donde será preparado para su distribución doméstica y comercial.

Por su parte, el Presidente Ollanta Humala continúa intentando convencer al Consorcio Camisea, a cargo de desarrollar los campos de gas del país, para que acceda a utilizar el Lote 88 exclusivamente para el mercado peruano. De alcanzarse un acuerdo, que, según Humala, está “a sólo un paso”, los peruanos tendrían un suministro de gas garantizado a menores precios para los próximos 20-30 años.

No obstante, existe la inquietud de que los peruanos podrían no estar listos para usar el gas como fuente primaria de energía. Actualmente, el gas natural ya está siendo utilizado considerablemente para generación de energía, industria, y, en cierta medida, automóviles, pero es poco común encontrar conexiones en los hogares.

Según un estudio del Banco Mundial, al año 2010 sólo el 14% de los hogares peruanos usaban tanques de GLP. A nivel nacional, las formas más populares de energía eran madera (84%) y pilas secas (74%).

Es cierto que las iniciativas actualmente en desarrollo y otras camino a ser implementadas asegurarán que cada vez más peruanos tengan acceso a conexiones de gas natural en los años venideros, pero también es importante realizar esfuerzos para asegurar y educar a los usuarios sobre los beneficios que traerá esta nueva infraestructura de energía.

 

Peru: Gas connections

Several initiatives launched last month aimed at expanding the supply of and infrastructure for natural gas and liquefied petroleum gas (LPG) are part of a growing drive to increase the use of gas in Peruvian homes as a cleaner and more affordable alternative to wood burning. However, the lack of a “gas culture” in Peru may require more extensive long-term efforts be taken to educate consumers, in addition to making gas more readily available.

In late March, Congress approved a new energy security law intended to support the development of natural gas infrastructure and use. The new law also established the Fund for Energy Social Inclusion (FISE), which includes $19m in funding to provide gas connections and supply to the country’s poorest homes.

Shortly after the law was passed, the Ministry of Gas and Mines announced a plan to connect 100,000 homes annually to the natural gas supply, with the ultimate goal of establishing approximately 400,000 new home connections over the next four years.

Jorge Marino, the minister of gas and mines, informed local press that to reach this goal, the ministry may pursue an initiative to work with technical institutes in Lima and the provinces to train and certify young people in hooking up domestic gas connections. Marino said they are also working with the Ministry of Housing to ensure that new social housing developments come equipped with connections.

Part of the same programme includes a subsidy for the domestic use of LPG tanks in low-income urban areas. In rural areas, the cost of kitchen LPG tanks will be subsidised to encourage take-up.

In Cusco, the South Andean Pipeline is the country’s latest natural gas project. The 1085-km network will transport gas from the Camisea fields in Cusco south through Arequipa to the coast. PetroPerú, the state-owned petroleum company and a 20% shareholder in the South Andean Pipeline project, recently signed a letter of intent in which the regional government of Cusco committed to promoting increased usage of natural gas.

While the pipeline is not scheduled to begin construction until June 2013, the Qosqo Gas Project, also being developed in Cusco, should come on-line in October of next year. Qosqo will use specially equipped trucks to transport liquefied natural gas (LNG) from the Perú LNG plant in Ica to another plant, where it will be prepared for domestic and commercial distribution.

Meanwhile, President Ollanta Humala continues to push the Camisea Consortium, which is in charge of developing the country’s gas fields, to agree to use Block 88 exclusively for the Peruvian market. If a deal is struck, which Humala claims is “one step away” from happening, Peruvians would be guaranteed gas at much cheaper prices for the next 20-30 years.

There are concerns, however, that the Peruvian people may not be ready to use gas as a primary source of energy. While natural gas is already being used substantially for electricity generation, industry, and to some extent automobiles, connections are rarely found in homes.

According to a 2010 World Bank survey, only 14% of Peruvian households used LPG tanks at home. Nationally, wood fuel (84%) and dry cell batteries (74%) were the most-popular forms of energy.

While the initiatives currently in the works and others in the pipeline will ensure that more Peruvians than ever before will have access to natural gas connections in the years to come, equally important may be efforts to assure and educate users about the benefits of this new energy infrastructure.

Read Next:

In Peru

Los planes de Perú para aumentar las exportaciones agrícolas

Los funcionarios de agricultura del Perú estiman que las exportaciones de ese sector continuarán creciendo significativamente durante los próximos años, debido al aumento de la demanda de los...

In Energy

The renewable projects driving Egypt’s energy transformation

Egypt is moving ahead with plans to transform its renewable energy capacity, spearheaded by the development of a major solar power station.

Latest

Beligh Ben Soltane, Chairman, Tunisian Investment Authority (TIA)

What are the expected implications of Law No. 47 of 2019, which was adopted in April 2019 to improve the business and investment climate?