Perú: Apuntando a las inversiones chinas

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La cambiante economía mundial y una dinámica distinta entre Perú y China podrían llevar a una modificación en la relación entre ambos países a medida que la economía peruana continúa creciendo y la trayectoria de crecimiento de China disminuye el paso.

En los últimos años, Perú y China se convirtieron en socios económicos muy cercanos. Para China, esta relación le permite un mayor acceso a las materias primas que su país necesita para impulsar su industria. Para Perú, China es un nuevo y lucrativo mercado para las exportaciones. Sin embargo, los indicadores de crecimiento en China apuntan a una desaceleración del gigante asiático, lo que podría tener consecuencias para Perú.

Ambos países solidificaron su asociación en marzo de 2010 con la firma de un tratado de libre comercio que llevó a un crecimiento del comercio bilateral de 30% anual. A finales de 2011, las inversiones de China en Perú habían alcanzado los $147,8 millones. Esta cifra no incluye las inversiones totales realizadas por compañías chinas registradas en un tercer país; sus inversiones en Perú totalizaron $588,38 millones.

La mayor parte de las inversiones chinas en Perú se concentran en el sector minero. Dos de los proyectos mineros China-Perú más importantes son una expansión de $1.200 millones de la mina de hierro Marcona, propiedad de Shougang en Ica, y la mina de cobre Chinalco, de $2.200 millones, en Toromocho.

La relación comercial va en ambas direcciones, por supuesto, y China se ha convertido en un receptor primario de exportaciones peruanas. De 2010 a 2011, por ejemplo, Perú aumentó en 71,2% sus exportaciones a China, por un total de $12.300 millones. El número de compañías que exporta a China también creció de 456 en 2010 a 500 en 2011.

Se espera que este ritmo continúe en los próximos años. En una declaración a la prensa local en noviembre, Salomón Lerner, el entonces primer ministro, predijo que las inversiones chinas en Perú en 2012-13 se incrementarían un 30-40%. Esto equivaldría a alrededor de $1000 millones-1.200 millones, una cifra que permitiría al Perú mantener su título como principal receptor de inversiones chinas en Sudamérica.

Los negocios y líderes económicos del Perú esperan que China diversifique sus inversiones para incluir a otros sectores de la economía, además de la minería. China parece haberlos escuchado. A finales de 2011, el China Fishery Group adquirió a dos compañías pesqueras peruanas por un total de $26.16 millones. Y el Industrial and Commercial Bank of China abrirá su primera sucursal en Lima en 2012, marcando la entrada de este país en el sector bancario.

Los dirigentes también han expresado su deseo de que China invierta en industrias que respaldarían la transferencia de tecnología, como la manufactura, ensamblaje de automóviles y electrónica.

Sin embargo, ahora que China muestra señales de desaceleración, es un buen momento para que Perú analice algunos de estos objetivos, y evalúe algunas de las vulnerabilidades que podría experimentar como resultado de su asociación con China.

Si China experimentara una desaceleración considerable, Perú sentiría sus efectos a través de dos canales diferentes. En primer lugar, sufriría una disminución directa de las exportaciones a China. En segundo lugar, como consumidor dominante de materias primas, una desaceleración en China sin duda provocaría una caída en los precios mundiales de metales, produciendo consecuencias significativas para los exportadores de metales, como Perú.

“Nos preocuparía más una caída brusca por parte de China, que una recesión en Europa o Estados Unidos”, dijo Alonso Segura, jefe de estrategia y gerente de estudios económicos del Banco de Crédito del Perú. “Es difícil dar una cifra exacta, pero algunos comentan que una tasa de crecimiento china menor a 4-5% tendría repercusiones en el Perú. Considero que debemos comenzar a preocuparnos si la tasa baja de 6%”.

Este escenario podría estar errado. A mediados de abril, la Oficina Nacional de Estadísticas de China anunció que las cifras de crecimiento para el primer trimestre de 2012 habían disminuido a 8,1%, de una tasa de 8,9% alcanzada en el trimestre anterior. Si bien ésta sigue siendo una cifra impresionante, es el menor crecimiento registrado por China en 11 trimestres.

Estas cifras deben indicar que aún no hay razón para alarmarse en Perú. Pero, siendo realistas, China no podrá mantener este tipo de crecimiento por siempre. Estas caídas iniciales en el crecimiento deben ser tomadas como una advertencia, y Perú debe evaluar más seriamente el modo en que puede aprovechar su relación con China para establecer un modelo de crecimiento sostenible que dependa menos de las materias primas.

 

Peru: Targeting Chinese investments

A changing global economy and a shifting dynamic between Peru and China could lead to changes in the two countries’ relationship as the former’s economy continues to expand and the latter’s growth trajectory slows.

Peru and China have grown to become close economic partners over the past few years. For China, this relationship permits greater access to the primary materials the country needs to fuel its industry. For Peru, China is a new and lucrative export market. However, growth indicators in China point to a slowdown for the Asian giant, with potential consequences for Peru.

The two countries solidified their partnership in March 2010 with the launch of a free trade agreement that has seen bilateral trade grow by 30% annually. By late 2011, Chinese investment in Peru had reached $147.8m. This figure, however, does not include total investments by Chinese companies registered in a third country; their investments in Peru totalled $588.38m.

Most of China’s investments in Peru are concentrated in the mining sector. Two of the most prominent Chinese-Peruvian mining projects are a $1.2bn expansion of the Shougang Hierro Marcona iron ore mine in Ica and the $2.2bn Chinalco copper mine in Toromocho.

The trade relationship works both ways, of course, and China has become a primary recipient of Peruvian exports. From 2010 to 2011, for example, Peru saw a 71.2% increase in exports to China, which totalled $12.3bn. The number of companies exporting to China also grew from 456 in 2010 to 500 in 2011.

Over the coming years, this rhythm is expected to continue. In a statement to local press in November, Salomón Lerner, then the prime minister, predicted that Chinese investment in Peru in 2012-13 would increase by 30-40%. This would amount to some $1bn-1.2bn, a figure that would likely allow Peru to maintain its title as the primary recipient of Chinese investment in South America.

Peruvian business and economic leaders hope to see China diversify its investments to include sectors of the economy other than mining. China appears to be responding. In late 2011, the China Fishery Group acquired two Peruvian fishing companies for a total of $26.16m. And the Industrial and Commercial Bank of China will be opening its first branch in Lima in 2012, signalling the country’s entry into the banking sector.

Leaders have also expressed their desire for China to invest in industries that would support technology transfer, such as manufacturing, automobile assembly and electronics.

As China shows signs of slowing, however, now is an important time for Peru to review some of these goals, as well as assess some of the vulnerabilities it may experience as a result of its partnership with China.

If China were to experience a significant slowdown, Peru would feel the effects through two different channels. Firstly, it would suffer a direct drop in exports to China. Secondly, as a dominant consumer of primary materials, a slowdown in China would undoubtedly cause a fall in global metals prices, thus producing significant consequences for exporters of metals, such as Peru.

“More so than a recession in Europe or the US, a scenario in which China would suffer a hard landing would be a major concern for us,” Alonso Segura, the head of strategy and chief economist at Banco de Crédito del Peru, said. “While it is very difficult to put a number on it, some say that a growth rate in China below 4-5% would be felt in Peru. I think below 6% is where we start to become concerned.”

This scenario could be a way off. In mid-April, China’s National Bureau of Statistics announced that growth figures for the first quarter of 2012 reached 8.1%, down from 8.9% in the previous quarter. While still an impressive figure, this is the slowest growth China has experienced in 11 quarters.

These figures should indicate that there is not yet a reason to sound the alarm bells in Peru. But realistically, China will not be able to maintain a growth rate of this nature forever. These initial drops in growth should serve as a mild warning, pushing Peru to think more seriously about how it can take advantage of its relationship with China to establish a sustainable growth model that is less reliant on commodities.

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