Panamá: Renovando un motor de crecimiento

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Como uno de los centros logísticos más importantes del mundo, Panamá cuenta con varias ventajas sobre sus pares regionales en la competencia por establecer una industria manufacturera con valor agregado. Si bien otros sectores como el turismo y las finanzas lideran el crecimiento económico, los nichos de manufactura especializados enfocados en productos de valor agregado muestran un gran potencial de desarrollo.

El país cuenta con muchas ventajas para el crecimiento de sus capacidades de manufactura local. En primer lugar, el fuerte desempeño macroeconómico panameño en los últimos cinco años ha sido, según cifras del Banco Mundial, el PBI con el mayor crecimiento a nivel mundial, con un promedio de 8,1%, inclusive en medio de un débil entorno exógeno.

Adicionalmente, el país tiene un entorno favorable para los negocios, con varias zonas francas, proporcionando a las compañías varios incentivos financieros y fiscales. Panamá también tiene un sólido sector de infraestructura y logística, que tiene previsto ampliarse para 2014 con un proyecto de inversión de $5.250 millones para el Canal de Panamá que duplicará su capacidad cuando se encuentre terminado, lo que garantizaría el continuo crecimiento de los flujos de carga a través del canal.

Sin embargo, a pesar de dichas fortalezas, el sector de manufactura panameño ha permanecido estancado durante la última década y esta industria ha visto disminuir su rol en la economía nacional. Según datos del Banco Mundial, la manufactura con valor agregado, como porcentaje del PBI, ha disminuido considerablemente desde su punto más alto 15 años atrás, reduciéndose de un 13% en 1996 a tan sólo 6% en 2010. Más aún, el crecimiento de la manufactura con valor agregado ha permanecido estancado en 0,9% del 2001 al 2010.

El Plan Estratégico Nacional 2010-14, que describe la agenda general del gobierno, busca capitalizar las ventajas de los servicios financieros de Panamá, el turismo, logística y agricultura. Cada uno de estos sectores ha sido destacado como un “motor del crecimiento”, y cada uno de ellos tiene el potencial de continuar impulsando el crecimiento económico de Panamá. Si bien el desarrollo industrial y manufacturero no están vistos como componentes fundamentales del crecimiento económico del país, todavía es posible que jueguen un papel importante en el futuro.

Por ejemplo, la Zona Libre de Colón es la zona franca más grande de América, y ofrece a las empresas importaciones libres de impuestos en bienes destinados para la re-exportación. La Zona Libre de Colón, que se encuentra ubicada en donde el Canal de Panamá desemboca en el Caribe, sirve principalmente como punto de trasbordo de carga. No obstante, en la actualidad se pueden establecer zonas libres de exportación y manufactura en cualquier parte del país, atrayendo así nuevas inversiones a la Zona Libre de Colón.

Existen varios beneficios inherentes al establecimiento de negocios en zonas francas. Según Proinvex, la agencia de promoción de la inversión panameña, las materias primas, productos semi-terminados, así como la compra e importación de equipos y materiales de construcción, y cualquier tipo de propiedad o servicio requerido para sus operaciones, estarán libres de impuestos y derechos de aduanas dentro de las zonas francas del país. Las zonas francas panameñas también tienen otros beneficios como un reglamento laboral más relajado e incentivos migratorios.

La fortaleza del país en logística, su ubicación central entre América del Norte y América del Sur, sus regulaciones favorables para con los inversionistas, y su canal son todas las ventajas que no han sido plenamente capitalizadas en términos de desarrollar un sector de manufactura fuerte, como en el caso de México o Brasil.

Sin embargo, dichos países poseen una ventaja sobre Panamá que inclina la balanza a su favor: eficiencias de escala. Como resultado, el sector de manufactura panameño de $1.200 millones ha encontrado dificultades para competir en muchas áreas, apoyándose en gran medida en sus negocios de valor agregado agro-industriales, que producen grandes cantidades de productos lácteos. Si bien tomará algún tiempo antes de que Panamá pueda competir en varias áreas de fabricación masiva, su ventajas estratégicas ciertamente pueden ser utilizadas para atraer empresas manufactureras especializadas.

Por ejemplo, el Área Económica Especial Panamá-Pacífico y la Ciudad del Saber son dos parques industriales establecidos para actuar como incubadoras empresariales y de innovación para la producción de bienes y servicios con alto valor agregado. Grandes fabricantes como 3M, Dell y Caterpillar ya han establecido sedes latinoamericanas en Panamá Pacífico.

Una de las áreas que Panamá está buscando desarrollar es la manufactura de alto valor, la cual requiere de sofisticados niveles de infraestructura y tecnología. Con esto en mente, el gobierno ha creado Certificados de Fomento Industrial (CFI), los cuales son concedidos a las empresas que incentivan el desarrollo industrial. No obstante, por el momento los CFI sólo están “orientados hacia la incorporación de tecnologías de alto valor agregado”.

Las empresas agro-industriales se benefician de un reembolso del 35% en pagos de impuestos relacionados a investigación y desarrollo, inversiones en servicios públicos, incrementos de empleo asociados a la producción, desarrollo de recursos humanos, mientras otros fabricantes reciben un reembolso del 25%.

A pesar de que el desarrollo industrial de Panamá ha tomado un segundo plano en la economía, ya que el crecimiento económico del país se ha organizado para ser impulsado por los sectores de finanza, turismo, logística y agricultura, la cantidad de bienes que atraviesan Panamá, además del relajado entorno de negocios, todavía la hacen una opción atractiva para las empresas que buscan ingresar o expandir sus operaciones en América Latina.

 

Panama: Refurbishing a growth engine

As one of the worldʼs most important logistics centres, Panama boasts several advantages over its regional peers in the competition to establish value-added manufacturing. Though other sectors such as tourism and finance continue to lead economic growth, specialised manufacturing niches focused on high valued-added products show potential for development.

The country boasts several advantages to increasing its domestic manufacturing capabilities. Firstly, Panamaʼs strong macroeconomic performance over the past five years has seen, according to World Bank figures, GDP growth among the worldʼs highest, averaging 8.1%, even amidst a weak exogenous environment.

Additionally, the country has a business friendly environment, with several economic free zones providing companies with numerous financial and tax-related incentives. Panama also possesses a strong infrastructure and logistics sector, which is set to expand from 2014 when a $5.25bn expansion project to the Panama Canal that will double its capacity is completed, thus ensuring cargo flows through the country continue rising.

Yet despite such strengths, Panamaʼs manufacturing sector has been stagnant over the past decade and the industry has seen its role in the national economy diminished. According to World Bank data, value-added manufacturing as a percentage of GDP has fallen consistently from its peak 15 years ago, halving from 13% in 1996 to just 6% in 2010. Moreover, growth in value-added manufacturing has remained stagnant at 0.9% from 2001 to 2010.

The Strategic Government Plan 2010-14, which outlines the administrationʼs broad economic agenda, seeks to capitalise on Panamaʼs advantages in financial services, tourism, logistics and agriculture, each of which has been highlighted as a “growth engine”. Indeed, each of these sectors has the potential to continue fuelling Panamaʼs surging economic growth. But while industrial development and manufacturing are not seen as fundamental components of Panamaʼs economic growth, it is still possible they will play a pivotal role in the future.

The Colón Free Zone (CFZ), for example, is the largest economic free zone in the Americas and offers companies tax-free importson goods destined for re-exportation. The CFZ, located where the Panama Canal flows into the Caribbean, is primarily used as a trans-shipment point for cargo. However, manufacturing and export-free zones may now be established anywhere in the country, opening up the CFZ to new investment.

There are several built-in benefits to setting up shop in free zones. According to Proinvex, Panamaʼs investment promotion agency, raw materials, semi-finished products, and the purchase and import of equipment and construction materials and any property or service required for operations will be exempt from taxes and Customs duties within the countryʼs free zones. Panamaʼs free zones also benefit from relaxed labour regulations and migratory incentives.

The countryʼs strength in logistics, its central location between North and South America, investor friendly regulations and its canal are all advantages that have not yet been fully capitalised upon in terms of developing a strong manufacturing sector, such as in the case of Mexico or Brazil.

However, such countries possess an advantage over Panama that tips the balance in their favour: efficiencies of scale. As a result, Panamaʼs $1.2bn manufacturing sector has found it difficult to compete in many areas of manufacturing, relying heavily on its value-added, agro-industrial business, which produces large quantities of dairy products. While it will be some time before Panama can compete in many areas of mass manufacturing, its strategic advantages could certainly be used to attract specialised manufacturing firms.

For example, the Panama Pacifico Special Economic Area and the City of Knowledge are two industrial parks established to act as innovation and entrepreneurial incubators for the production of goods and services with high added value. Large manufacturers such as 3M, Dell and Caterpillar have already established Latin American headquarters at Panama Pacifico. High-value manufacturing that requires sophisticated levels of infrastructure and technology is certainly one area Panama is seeking to develop. With this in mind, the government created industrial promotion certificates (CFI) that it grants to companies to incentivise industrial development. For the moment, though, CFIs are only “oriented towards the incorporation of high added- value technologies”.

Agro-industrial companies benefit from a reimbursement of 35% on tax payments made on research and development, utility investments, production-associated employment increases and human resource development, while other manufacturers receive a 25% reimbursement.

Despite Panamaʼs industrial development taking a back seat in the economy, with finance, tourism, logistics and agriculture being organised to drive the countryʼs economic growth, the amount of goods flowing through Panama and the countryʼs relaxed business environment still make it an alluring option for firms looking to enter or expand operations in Latin America.

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