México: Tiempos difíciles para las telecomunicaciones

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Economic News

22 Aug 2012
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A pesar de haber registrado un fuerte crecimiento durante la última década, la industria mexicana de las telecomunicaciones todavía se encuentra luchando por alcanzar el nivel de penetración de sus pares regionales.

México tiene el segundo mercado de telecomunicaciones más grande en Latinoamérica luego de Brasil y, según cifras del Banco Mundial, un PIB per-capita mayor que Perú, Ecuador y Colombia. No obstante, hacia finales de 2011 todavía seguía detrás de estos tres países en lo concerniente a la penetración de la telefonía móvil, según información suministrada por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), y su industria de telefonía móvil sigue siendo acosada por críticas a su ineficiencia, prácticas monopólicas y contrarias a la sana competencia de precios.

El mercado de las telecomunicaciones es dominado por América Móvil, la cual opera en el país a través de sus marcas Telcel y Teléfonos de México (Telmex). Actualmente, Telcel tiene el 70% del mercado de la telefonía móvil del país, mientras que Telmex mantiene el 79.6% de las líneas de telefonía fijas. El segundo mayor operador de México es la española Movistar, la cual cuenta con el 22% del mercado de la telefonía móvil y el 2.4% de los negocios de telefonía fija.

Una revisión altamente crítica del mercado de las telecomunicaciones mexicano encargada por el gobierno y llevada a cabo por la Organización para la Economía, la Cooperación y el Desarrollo (OCDE) presentó un gran impacto en la industria cuando publicó sus resultados a comienzos de 2012.

El Informe sobre las Políticas y Regulaciones de las Telecomunicaciones de la OCDE resaltó la baja penetración en el mercado y la falta de competencia. Además señaló que México tiene unos de los precios más altos a los consumidores de la OCDE.

En una clara referencia a América Móvil, el estudio dijo que el mercado de las telecomunicaciones de México se estaba desenvolviendo de un modo insatisfactorio debido a “la ausencia de una política y un marco de regulación efectivos y el comportamiento de un operador establecido con un poder significativo en el mercado”. El informe concluyó que las ineficiencias al interior del sector de las telecomunicaciones mexicanas le había costado a la economía nacional aproximadamente US$129.2 billones o, en otras palabras, el 2.8% del PIB entre 2005 y 2009.

América Móvil negó de manera rápida las acusaciones levantadas en su contra por la OCDE, con las intervenciones de su Director Financiero Carlos García Moreno quien afirmó a la prensa en el mes de mayo que la compañía tenía pruebas de que el informe se había basado en información errónea.

El gigante de las telecomunicaciones ha pedido en reiteradas ocasiones a la OCDE que se retracte de sus afirmaciones y además encargó al profesor Jerry Hausman del Massachusetts Institute of Technology (MIT), director del Programa de Investigación Económica de las Telecomunicaciones, la revisión del informe y la publicación de un estudio separado.

En sus resultados, Hausman refutó casi todas las conclusiones del informe de la OCDE y dijo que dichos resultados originales fueron realizados con base en un uso incorrecto de los hechos, la información y una defectuosa aplicación del análisis económico. Hausman además dijo a la prensa internacional, “el informe de la OCDE hubiera suspendido en mi curso del MIT”.

La OCDE se apresuró a responder con una declaración afirmando que sostenía la totalidad de su informe. Si bien reconoció que podría haber fluctuaciones menores en el mercado, dijo que el informe había usado la más completa información disponible en el momento, incluyendo todas las cifras concernientes al año 2009. En conclusión, la OCDE manifestó su confianza en que ninguna fluctuación del mercado tendría un impacto significativo en sus análisis.

En abril de 2011, antes de que el informe de la OCDE fuese encargado, el ente regulador de la competencia en México, la Comisión Federal de Competencia (Cofeco), impuso su pena máxima de US$925 millones a Telcel por precios anti-competitivos. Sin embargo, la multa se modificó en mayo del mismo año luego de que la compañía apelara la decisión y se comprometiera a modificar sus prácticas con respecto a los precios.

El acuerdo fue alcanzado a finales de 2011 gracias a un movimiento enfocado en la revisión de las tarifas de interconexión realizado por la Comisión Federal de Telecomunicaciones (COFETEL), contra el cual Telcel había estado luchando previamente en los tribunales. Lo anterior puso fin a las prácticas de Telcel de ofrecer descuentos a los consumidores por llamadas al interior de sus propias redes, además de reducir las tarifas de interconexión por las llamadas hechas por clientes fuera de la red hasta 2014. Cofeco ha acusado a Telcel de aprovechar su dominio del mercado para ganar una ventaja injusta contra sus competidores a través del uso de tarifas de interconexión.

Mientras que el punto ciego entre la OCDE y América Móvil permanece sin resolver, hay un amplio consenso entre los observadores, que coinciden en que México necesita regular la competencia entre el sector de las telecomunicaciones si de incrementar la penetración y alcanzar a sus pares se trata.

La penetración de la telefonía móvil en México aumentó del 14.1% en el 2000 al 82.4% en 2011, según la UIT. No obstante, las cifras arrojadas por la Unión muestran que el país fue sobrepasado el último año por Perú, Ecuador y Colombia donde la penetración del mercado alcanzó el 110%, el 104% y 98.5% respectivamente.

Es también muy probable que un mercado competitivo sea efectivo en la dirección de un crecimiento a largo plazo a través de la industria, ayudando a incrementar así la contribución a la economía mexicana y atrayendo nuevos usuarios que actualmente podrían estar excluidos debido a los elevados precios.

 

Mexico: Turbulent times for telecoms

Despite registering strong growth during the past decade, Mexico’s telecoms industry is still struggling to match the market penetration of its regional peers.

Mexico has the second-largest telecoms market in Latin America after Brazil and, according to figures from the World Bank, a significantly higher per-capita GDP than Peru, Ecuador or Colombia. Yet, it still trailed all three countries in mobile penetration at the end of 2011, according to data from the International Telecommunications Union (ITU), and its telecoms industry remains dogged by criticism of inefficiencies, monopolistic practices and anti-competitive pricing.

The telecoms market is dominated by América Movil, which operates in the country through its brands Telcel and Teléfonos de México (Telmex). Telcel currently has 70% of the country’s mobile market, while Telmex maintains 79.6% of fixed-line telephony. Mexico’s second largest operator is Spain’s Movistar, which boasts 22% of the mobile market and 2.4% of fixed-line business.

A highly critical review of Mexico’s telecoms market commissioned by the government and carried out by the Organisation for Economic Cooperation and Development (OECD) sent ripples through the industry when its findings were published at the beginning of 2012.

The OECD’s Review of Telecommunication Policy and Regulation highlighted the industry’s low market penetration and lack of competition. It also pointed out that Mexico had some of the highest consumer prices in the OECD.

In a clear reference to América Movil, the study said Mexico’s telecoms market was performing unsatisfactorily due to “the failure of an effective policy and regulatory framework and the behaviour of an incumbent operator with significant market power”. The review concluded that inefficiencies within Mexico’s telecoms sector cost the wider economy approximately $129.2bn, or 1.8% of GDP, between 2005 and 2009.

América Movil was quick to deny the charges levelled against it by the OECD, with CFO Carlos García-Moreno telling the press in May that the company had confirmation the report was based on inaccurate and erroneous data.

The telecoms giant repeatedly called for the OECD to retract its findings and also commissioned Massachusetts Institute of Technology (MIT) professor Jerry Hausman, the director of the facility’s Telecommunications Economics Research Programme, to review the report and publish a separate study.

In his findings, Hausman refuted almost all of the OECD’s conclusions and said the original study’s findings were based on the incorrect use of facts and data and the application of faulty economic analysis. He told the international press, “The OECD report would receive a failing grade in my course at MIT”.

The OECD was quick to respond with a statement saying it stood by its report in full. While acknowledging that there had been minor fluctuations in the market, it said the report had used the most up-to-date data available at the time, including full-year figures for 2009. In conclusion, the OECD voiced its confidence that any market adjustments would not have significantly impacted its analysis.

In April 2011, before the OECD report was commissioned, Mexico’s competition regulator, the Federal Anti-Trust Commission (Cofeco), imposed the maximum penalty of $925m on Telcel for anti-competitive pricing, although it dropped the fine in May of this year after the company appealed the decision and agreed to alter its pricing practices.

The agreement was reached on the back of a 2011 move by the Federal Telecommunications Commission (COFETEL) to revise interconnection rates, which Telcel had previously been fighting through the courts. It brought an end to Telcel’s practice of offering discounts to customers for calls within its own network, while also reducing interconnection rates for calls made by customers outside its network through to 2014. Cofeco had accused Telcel of capitalising on its market dominance to gain an unfair advantage against competitors through the use of interconnection fees.

While the stalemate between OECD and América Movil remains unresolved, there is widespread agreement among observers that Mexico needs to build competition within the telecoms sector if it is to increase mobile penetration and catch up with its peers.

Mexico’s mobile penetration rose from 14.1% in 2000 to 82.4% in 2011, according to the ITU. However, the Union’s figures show that the country was out-performed last year by Peru, Ecuador and Colombia where market penetration reached 110.4%, 104.5% and 98.5% respectively.

A competitive market is also likely to be instrumental in driving long-term growth across the industry, helping to raise its contribution to Mexico’s economy, and attracting new users who may at present be put off by high prices.

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