Las reformas educativas en Colombia prometen calidad y acceso

In English

Miles de estudiantes de alto rendimiento provenientes de los vecindarios más pobres de Colombia pronto podrían tener la oportunidad de asistir a las mejores universidades del país, luego de que el gobierno decidiera seguir adelante con sus planes para ofrecer más de 40 mil becas académicas en los próximos años.

Lanzado el año pasado, el programa “Ser Pilo Paga” busca elevar el número de colombianos que acceden a la educación superior como forma de promover una mayor movilidad social y atajar el desempleo juvenil, que actualmente llega a 16% en el segmento entre 18 y 24 años de edad, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística.

Unas 21 mil becas han sido adjudicadas desde el lanzamiento de la iniciativa, incluyendo partidas para cubrir los gastos diarios y la matrícula en las universidades públicas y privadas más importantes del país. En octubre, la última ronda de financiamiento benefició a 11 mil jóvenes con becas, quienes fueron seleccionados por sus puntajes en exámenes nacionales y su rendimiento académico.

El gobierno piensa adjudicar miles de becas en los próximos tres años, enfocadas en estudiantes de alto rendimiento de las familias más pobres de Colombia, cuyos ingresos en muchos casos son inferiores a COP 644.500 (USD 255) al mes.

Liderazgo regional

El esquema de becas universitarias se enmarca en el objetivo gubernamental de convertir a Colombia en el país más educado de América Latina para 2025.

Para lograr esta meta, la administración del Presidente Juan Manuel Santos busca tener al menos una universidad colombiana entre las mejores 100 del mundo para 2025, además de elevar los puntajes de los estudiantes colombianos en las pruebas estandarizadas por sobre los de sus pares en la región.

Este enfoque, según el Ministerio de Educación Nacional (MEN), comienza por erradicar el analfabetismo, que en la actualidad llega a casi el 5,7%. Con COP 39,5 mil millones (USD 13,76 millones) ya comprometidos para afrontar el tema, el ministro espera que unos 800 mil colombianos aprendan a leer y escribir en cuatro años.

Sin embargo, alcanzar estos objetivos requiere afrontar desafíos de largo plazo en el sistema educacional de Colombia, tales como  las inmensas discrepancias en la calidad de la educación en áreas rurales y diferentes regiones de Colombia, principalmente entre las regiones del Pacífico y el Amazonas, incluyendo Bogotá. Algunos ponen en duda que el gobierno pueda lograr sus metas en tan poco tiempo.

En proceso                                                                                        

Aunque un creciente número de colombianos, sobre todo mujeres, está ingresando a la educación superior (las matrículas subieron desde 37% en 2010 a 47% en 2014, según dijo a los medios locales la ministra de Educación Gina Parody), garantizar que los estudiantes completen sus carreras sigue siendo un obstáculo, con casi la mitad de los matriculados abandonando sus estudios antes de graduarse. El nuevo programa de becas del MEN piensa revertir esta tendencia condicionando los fondos (que están estructurados como créditos sin intereses) a la graduación.

Una de las principales causas de la alta tasa de deserción universitaria es la deficiente preparación académica en la educación superior, a menudo consecuencia de la mala calidad de la educación secundaria.

Esto se ha visto reflejado en el rendimiento de estudiantes de 15 años de edad en el último Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA) de la OCDE, una serie de evaluaciones comparativas en matemáticas, lectura y ciencias realizada cada tres años. En la última ronda de pruebas PISA, Colombia se ubicó cerca de los últimos lugares, en el puesto 62 de 65 países que participaron.

Cerrando la brecha de calidad

Para mejorar el calibre de la enseñanza en el país, el MEN lanzó un programa de mentoría para capacitar a 92.000 maestros de matemáticas y lenguas, además de entregar créditos y becas para casi 3.300 profesores que desean completar sus títulos de acreditación.

Las reformas también incluyen la extensión de la jornada escolar de seis a ocho horas y la construcción de unas 30 mil aulas para 2019, según medios locales.

Asimismo, la introducción de un plan nacional de bilingüismo, que busca elevar el estándar del inglés, tanto para estudiantes como maestros, debería ayudar a elevar la competitividad internacional de Colombia, con el plan del gobierno de contratar a 30 mil nuevos profesores de inglés, incluyendo 5.000 angloparlantes nativos, para enseñar en escuelas de todo el país.

Enfoque en la educación universitaria

Convertirse en un líder regional en educación también requerirá una modernización de la educación superior en Colombia. Por el momento, el bajo posicionamiento global de muchas universidades colombianas es un reflejo de las pobres calificaciones del personal y la limitada producción de investigaciones científicas y tecnológicas.

Según el ranking Times 2015 de Educación Superior Mundial, la Universidad de los Andes es la institución mejor calificada de Colombia, en el lugar 501 de 800 universidades, por detrás de programas en Brasil, Argentina, México y Chile.

Con numerosas universidades no acreditadas operando sin los permisos requeridos y sin supervisión financiera, la acreditación y monitoreo por parte del MEN serán cruciales para garantizar el cumplimiento de estándares académicos y la calidad de la enseñanza en el nivel superior. Para tal fin, el MEN lanzó una nueva herramienta de evaluación de calidad en julio, el Modelo de Indicadores del Desempeño de la Educación, que medirá el progreso de las 187 instituciones de educación superior del país.

 

 

Education reforms in Colombia promise quality and access

En Español

Thousands of top-performing students from Colombia’s low-income neighbourhoods could soon be afforded a chance to attend the nation’s best universities, as the government moves ahead with plans to offer 40,000 academic scholarships in the coming years.

Launched late last year, the “It Pays to be Smart” initiative aims to increase the number of Colombians pursuing higher education as a means of promoting greater social mobility and tackling youth unemployment, which currently stands at around 16% for 18-to-24-year olds, according to the National Administrative Department of Statistics.

Some 21,000 scholarships have been awarded since the programme was launched, including grants to cover living expenses and tuition at top-ranking public and private institutions. In October the latest wave of funding saw 11,000 low-income youths gain scholarships, with selection based on national exam scores and academic performance.

The government plans to continue issuing thousands of scholarships over the next three years, targeting high-achieving students from Colombia’s poorest families – many of whom earn less than COP644,500 ($225) per month.

Regional leadership

The university scholarship scheme is part of a broader government goal to make Colombia the most educated country in Latin America by 2025.

To measure of this goal, the administration of president Juan Manuel Santos aims to see at least one Colombian university ranked among the world’s top 100 by 2025, and boost the standardised test scores of Colombian students ahead of those of their Latin American peers.

The approach, according to the Ministry of Education (MoE), starts with eradicating illiteracy, which currently stands at around 5.7%. With COP39.5bn ($13.76m) already pledged to tackle the issue, the ministry hopes to see some 800,000 Colombians learn to read and write within four years.

However, achieving these objectives requires tackling long-standing challenges in Colombia’s education system, such as the huge discrepancies in the quality of education in rural areas and across different regions of Colombia, most notably among the Pacific and Amazon regions, parts of the Caribbean coast and the Andean areas, including Bogota. Some question whether the government’s goals can be achieved over such a short period of time.                                                                                            

Following through

While growing numbers of Colombians, particularly women, are now pursuing higher education – enrolment in Colombia rose from 37% in 2010 to 47% in 2014, Gina Parody, the minister of education, told local media last year – ensuring that students complete their degrees remains an obstacle, with nearly half of those enrolled withdrawing before graduation. The MoE’s new scholarship programme plans to address this trend by making the funds – which are structured as forgivable student loans – contingent on graduating.

A leading contributor to the country’s high university dropout rate is a lack of academic preparation for tertiary education, often due to the sub-standard quality of secondary education.

This has been reflected in the performance of 15-year-old students on the OECD’s latest Programme for International Student Assessment (PISA) exams – a series of international comparison tests in mathematics, reading and science conducted every three years. In the latest round of PISA tests, Colombia ranked close to the bottom, at 62nd out of 65 participating countries.

Closing the quality gap

To improve the calibre of teaching in the country, the MoE has launched a teacher mentorship programme to train 92,000 maths and language educators, and provide loans and scholarships for nearly 3300 teachers seeking to complete accredited master’s degrees.

The reforms also include extending the school day from six to eight hours and constructing some 30,000 new classrooms by 2019, according to local media.

Additionally, the introduction of a national bilingualism plan, which aims to raise the standard of English for both students and teachers, should help bolster Colombia’s international competitiveness, with the government planning to hire 30,000 new English teachers, including 5000 native speakers, to teach at schools across the country.

Tertiary focus

Becoming a regional leader in education will also require an overhaul of Colombia’s tertiary education. At present, the low global standing of many Colombian universities is a reflection of the poor qualifications of staff and limited scientific or technological research output.

According to the “2015 Times Higher Education World University Rankings”, Los Andes University is the highest-ranked institution in Colombia, coming in at 501st of 800 universities surveyed, behind programmes in Brazil, Argentina, Mexico and Chile.

With a number of unaccredited universities in Colombia operating without required permits and financial oversight, proper accreditation and monitoring by the MoE will be crucial to ensure adherence to minimum academic standards and teaching quality at the tertiary level. To that end, the MoE launched a new quality assessment tool in July, the Indicators Model of Performance in Education, to track progress at the country’s 187 institutions of higher learning.

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