La migración y las remesas están moldeando el gasto del consumidor en Colombia

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In English

En un contexto de crecimiento económico positivo, el gasto de los hogares en Colombia ha evolucionado favorablemente en 2019 gracias a unas bases macroeconómicas sólidas y a factores demográficos.

Un estudio realizado por Raddar, empresa especializada en el conocimiento del consumidor, mostró que el gasto de los hogares aumentó un 5,5% interanual durante los primeros 10 meses de este año. Esta tendencia al alza se aprecia sobre todo en la tasa de crecimiento de octubre, que fue del 7,7% interanual, cuando el gasto familiar se disparó a un total de 59 mil millones de pesos colombianos (US$ 17,2 millones).

En el mes de octubre, el consumo en Medellín y Cali ­–la segunda y la tercera ciudad más grande del país–, creció en 8,7% y 8,3% interanual respectivamente, mientras que en Bogotá, la capital, se expandió un 7,4%.

Al desglosar el consumo, el estudio muestra que el crecimiento del gasto de hogares en el mes se produjo predominantemente en entretenimiento (subiendo un 9,8%), equipos electrónicos (7,1%), vestuario y calzado (6,9%), educación (6,7%) y alimentos (6,6%).

Si bien este crecimiento se puede atribuir a una variedad de factores, entre ellos el aumento salarial, remesas más altas, rápido crecimiento de las ciudades secundarias y una mayor disponibilidad de crédito, el creciente número de venezolanos que viven en el país también ha desempeñado un papel clave.

Factores determinantes

El informe se une a los medios de comunicación internacionales que destacan el impacto positivo de la inmigración venezolana, que ha estimulado la economía y generado una mayor demanda de bienes y servicios.

Se estima que el país ha recibido en los últimos años 1,5 millones de venezolanos, que han venido a Colombia para escapar de la crisis humanitaria a través de la frontera.

Sin embargo, si bien esto ha ayudado a impulsar el crecimiento económico, también ha resultado en un mercado laboral más débil, dada la cantidad de inmigrantes que trabajan en el sector informal. Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), la tasa de desempleo del país llegó al 10,2% en septiembre, frente a 9,5% el año anterior.

Por otra parte, las remesas de los aproximadamente 4,7 millones de colombianos en el extranjero también han estado en niveles récord este año, reforzadas por la caída del valor del peso frente al dólar.

Según el Banco de la República, el banco central de Colombia, el país recibió US$ 5 mil millones en remesas en los primeros nueve meses del año, lo que representa un crecimiento interanual del 10%, y es equivalente al 17% de las exportaciones totales del país.

Un informe publicado en noviembre por la firma de servicios financieros Bancolombia señala que estos flujos ayudaron a estabilizar financieramente muchos ingresos familiares.

Consumidores más selectivos

Si bien el gasto del consumidor ha aumentado, la confianza del consumidor sigue siendo baja, de acuerdo con el índice de confianza del consumidor de -10,7 en septiembre. Esta situación aparentemente contradictoria también puede explicarse en términos de la polarización de los hábitos de consumo.

En una encuesta publicada en febrero por The Conference Board, una firma de investigación de mercado y sin fines de lucro de Nielsen, el 80% de los consumidores colombianos afirmaron haber cambiado sus hábitos de compra en los últimos dos años con el objetivo de ahorrar dinero.

Nielsen, haciéndose eco del sentimiento de los líderes empresariales, dice que los colombianos ahora compran de manera más selectiva; al ahorrar dinero en bienes básicos, pueden gastar más en productos premium con alto valor agregado.

"Con una clase media con mayor poder adquisitivo, estamos viendo una fuerte demanda de productos premium, pero también una fuerte demanda de productos con un precio más bajo", dijo a OBG Antonio Núñez, Presidente de Nestlé Colombia. "La gente quiere cada vez más experiencias, productos de calidad y nicho, pero también se sienten atraídos por los beneficios financieros de ahorrar dinero en bienes básicos".

La tendencia también sugiere que las ventas de productos premium no siempre se correlacionan con el poder adquisitivo. Según Nielsen, en los últimos dos años hasta febrero, alrededor del 28% de las compras de productos premium fueron realizadas por consumidores de grupos socioeconómicos más bajos, un aumento del 3% en 2017, mientras que las ventas generales de productos premium crecieron un 10% en dicho período de dos años.

Tendencia contracorriente

Si bien estos hábitos de consumo más selectivo estén probablemente vinculados a las altas tasas de inflación de los últimos dos años, el aumento en el gasto del consumidor ha estado muy influenciado por la solidez de la economía de Colombia, que está creciendo a su ritmo más rápido en cuatro años: el PIB se expandió en 3,3% interanual en el tercer trimestre, según el DANE.

El país ha sido una excepción a la tendencia regional y global de reducción de tasas de interés, y está disfrutando de altos niveles de inversión extranjera directa, así como una inflación manejable, de 4%.

En su informe de perspectivas de crecimiento de octubre, el FMI rebajó su pronóstico para todos los países de América Latina, excepto Colombia, donde proyecta un crecimiento de 3,4% este año, más rápido que las otras economías importantes de la región.

Los segmentos con mejor crecimiento incluyen el comercio al por menor, el comercio al por mayor y el transporte, que colectivamente crecieron un 5,9%, y los servicios financieros, que se expandieron un 8,2%. Se pronostica que la cartera total de préstamos cerrará en un 11% al final del año, mientras que las hipotecas han crecido en cifras de dos dígitos desde el primer trimestre y el crédito al consumidor ha aumentado en un 11,7% desde febrero.

Aunque el panorama es en gran medida positivo, algunos sectores, como el de manufactura y el de los hidrocarburos, han reportado un crecimiento muy lento en lo que va del año. Por otra parte, la construcción se ha contraído este año, en gran medida debido al desplome del segmento no-residencial, que representa la mitad de la actividad. Sin embargo, los esfuerzos del gobierno para revivir al sector están comenzando a dar sus frutos.

 

 

How migration and remittances are shaping consumer spending in Colombia

En Español

Against a backdrop of positive economic growth, household spending in Colombia has performed favourably in 2019 thanks to strong macro-economic fundamentals and demographic factors.

A study by consumer knowledge group Raddar showed that household spending rose by 5.5% year-on-year (y-o-y) in the first 10 months of this year. Highlighting this upward trend, the growth rate was 7.7% y-o-y in October, when households spent a total of COP59bn ($17.2m).

Consumption in the country's second- and third-largest cities, Medellín and Cali, grew by 8.7% and 8.3% y-o-y in October, respectively, while consumer spending in the capital Bogotá expanded by 7.4%.

When broken down, household spending growth for the month was dominated by entertainment (up by 9.8%), electronics (7.1%), fashion (6.9%), education (6.7%) and food (6.6%), according to the study.

While this growth can be attributed to a range of factors – among them salary growth, higher remittances, fast-growing secondary cities and more widely available credit – the increasing number of Venezuelans living in the country has also played a key role.

See also: The Report – Colombia 2019

Determining factors

The report has joined international media outlets in highlighting the positive impact Venezuelan migration has had in stimulating the economy and generating increased demand for goods and services.

It is estimated that the country has in recent years received 1.5m Venezuelans, who have come to Colombia to escape the humanitarian crisis across the border.

However, while this has helped bolster economic growth, it has also resulted in a weak labour market, given the number of migrants working in the informal sector. According to the National Administration Department of Statistics (Departamento Administrativo Nacional de Estadística, DANE), the country’s unemployment rate stood at 10.2% in September, up from 9.5% a year earlier.

Elsewhere, remittances from the estimated 4.7m Colombians abroad have also been at record levels this year, bolstered by the peso’s fall in value against the dollar.

According to Banco de la República, the central bank, Colombia received $5bn in remittances in the first nine months of the year, representing y-o-y growth of 10% and equivalent to 17% of the country’s total exports.

A report released in November by financial services firm Bancolombia notes that these flows helped to financially stabilise many household incomes.

More selective consumers

While consumer spending has increased, consumer confidence remains low, with the consumer confidence index at -10.7 in September. This apparently contradictory situation may also be explained in terms of polarised consumer habits.

In a survey released in February by the Conference Board, a non-profit, and the market research firm Nielsen, 80% of Colombian consumers claimed to have changed their shopping habits over the past two years with a view to saving money.

Nielsen, echoing the sentiment of business leaders, says Colombians now shop in a more selective fashion; by saving money on basic goods, they are able to spend more on premium products with high added-value.

“With greater spending power among the middle class, we are seeing strong demand for premium products, but also strong demand products with a lower price point,” Antonio Nuñez, president of Nestlé Colombia, told OBG. “People increasingly want experiences, quality and niche products, but are also attracted by the financial benefits of saving money on basic goods.”

The trend also suggests that sales of premium products do not always correlate to spending power. According to Nielsen, in the two years to February, some 28% of premium product purchases were made by consumers in lower socio-economic groups, up 3% on 2017, while overall premium sales grew by 10% in the same two-year period.

Bucking the trend

While these more selective consumer habits are most likely linked to the high inflation rates experienced over the past two years, the increase in consumer spending has been heavily influenced by Colombia’s strong economy, which is growing at its fastest pace in four years: GDP expanded by 3.3% y-o-y in the third quarter, according to the DANE.

The country has been an exception to the regional and global trend of interest rate cutting, and is enjoying high levels of foreign direct investment as well as manageable inflation, at 4%.

In its October growth outlook, the IMF downgraded its forecast for all Latin America countries except Colombia, which it projected will grow by 3.4% this year, faster than the region’s other major economies.

Headline performers include the retail, wholesale and transport segments, which collectively grew by 5.9%, and financial services, which expanded by 8.2%. The total loan portfolio is predicted to close at 11% by the end of the year, while mortgages have grown by double digits since the first quarter and consumer credit has risen by 11.7% since February.

Although the picture is largely positive, some sectors, such as manufacturing and hydrocarbons, have reported sluggish growth so far this year. The construction sector, meanwhile, has contracted this year, largely due to a slump in non-residential segments, which account for half of the sector. However, government efforts to revive the sector are starting to bear fruit.

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