La economía peruana superará los efectos de El Niño

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Aunque se espera que El Niño tenga efectos macroeconómicos en Perú durante 2016, el país está mejor preparado que en años anteriores, a medida que la recuperación de la economía gana impulso. 

El Niño es una secuencia de fenómenos climáticos que ocurre una vez cada cinco años en promedio. Lo que empieza como un calentamiento del océano Pacífico frente a las costas del Perú se convierte en lluvias torrenciales y sequías, causando un efecto en cadena e importantes cambios en el clima a nivel global.

Aunque sus causas aún no están del todo claras, un estudio de la Universidad de Cambridge realizado en 2014 destacó que El Niño “puede limitar la oferta de bienes básicos que dependen de la lluvia, reducir la producción agrícola y la actividad de la construcción y los servicios, elevar los precios de los alimentos y crear inflación generalizada, y provocar turbulencias sociales en países pobres que deben importar su alimento”.

Anticipándose a nuevas tormentas e inundaciones, el gobierno peruano viene realizando obras públicas precautorias y destinó USD mil millones en mayo de 2014, o casi 0,5% del PIB, para ayudar a pagar daños causados por desastres naturales, según informó la prensa el año pasado. Asimismo, el fondo de estabilización fiscal del país, que tiene activos por casi 4,2% del PIB, también podría ayudar a minimizar los costos, según la agencia de calificación de riesgo Moody’s.

El efecto El Niño

El Niño sigue siendo uno de los desafíos más impredecibles para la recuperación económica del Perú, ya que los pronósticos meteorológicos que han sido publicados hasta la fecha están sujetos a cambios.

Sin embargo, el alza en la temperatura del mar indica que un nuevo ciclo de El Niño probablemente ha comenzado, y que podría ser formidable, según la Administración Nacional Atmosférica y Oceánica de Estados Unidos (NOAA por sus siglas en inglés). La entidad dijo a la prensa internacional en agosto “creemos que este El Niño podría ser uno de los más fuertes desde que se comenzó a tomar registro en 1950”.

Según el comité multisectorial para el estudio de El Niño, el ENFEN, hay 55% de probabilidades de que este ciclo será de una magnitud similar al de 1982-83, o el que ocurrió en el hemisferio Sur en 1997-98.

Las estimaciones indican que el ciclo 1997-98, que fue particularmente dañino, tuvo un costo cercano a USD 33 mil millones para la economía mundial, junto con matar miles de personas y cientos de miles de cabezas de ganado. En Perú, 600 km de carreteras sufrieron daños entre enero y marzo de 1998, con fuertes lluvias que convirtieron el desierto de Sechura en un gran lago e inundaron comunidades en el sur del país.

Industrias desde la pesca a la agricultura sufrieron severos daños que tuvieron un costo cercano a USD 3,5 mil millones para la economía peruana, o 4,5% del PIB, según estimaciones del gobierno.

Impacto económico

Aunque predecir el impacto económico de un ciclo de El Niño es obviamente difícil, dado lo cambiante de los patrones del clima, muchos economistas están ajustando sus proyecciones de crecimiento del PIB debido a El Niño.

Hugo Perea, economista jefe de BBVA Continental, dijo a OBG que la entidad redujo su proyección interna para el PIB de 2016 de 3,8% a 2,8% sobre la base de las estimaciones del ENFEN, agregando que la pesca, la agricultura y el transporte serán los más afectados. Si El Niño de este año resulta ser “extraordinario” (lo que tiene 20% de probabilidades de ocurrir según el ENFEN), Perea cree que el crecimiento será nulo.

Algunos actores de la industria son más optimistas. Carlos González Mendoza, gerente de estudios económicos de la Asociación de Exportadores de Perú, Adex, dijo a OBG que “El Niño puede ser menos serio de lo que se teme”. Según González, las mayores temperaturas causadas por El Niño podrían adelantar las cosechas, salvando los cultivos de las fuertes lluvias que se esperan para febrero o marzo”.

La recuperación continuará en 2016

Aunque el impacto financiero total de El Niño no se conocerá por varios meses, los analistas concuerdan en que no debería desestabilizar la recuperación actual de la economía.

Pese a las bajas probabilidades de retomar la tasa de crecimiento anual de 6% alcanzada durante el auge de la minería en la década que terminó en 2013, hay un relativo optimismo frente a las posibilidades de una recuperación moderada en 2016, ya que se espera que Perú continúe siendo uno de los mercados de más rápido crecimiento en América Latina.

Según el FMI, la economía peruana crecerá 3,8% en 2015 y 5% en 2016, frente al promedio regional de 0,9% y 2%, respectivamente.

 

 

Peruvian economy to overcome the El Niño effect

En Español

Although El Niño is expected to have a macroeconomic effect on Peru in 2016, the country is better prepared to weather the storm than in years past, as a broader economic recovery continues to gather speed.

El Niño is a sequence of weather disruptions observed an average of once every five years. What begins as warming of the Pacific Ocean off the Peruvian coast eventually leads to both heavy rains and droughts, causing a global ripple effect and significant climate-related changes around the world.

Though its causes are still not fully understood, a 2014 University of Cambridge study noted that El Niño “can constrain the supply of rain-driven agricultural commodities; reduce agricultural output, construction and services activities; create food-price and generalised inflation; and may trigger social unrest in commodity-dependent poor countries that primarily rely on imported food”.

In anticipation of renewed storms and flooding, the Peruvian government has been carrying out precautionary public works and set aside a budget of $1bn in May 2014, equivalent to around 0.5% of GDP, to help pay for damage resulting from natural disasters, media reported last year. Moreover, the country’s fiscal stabilisation fund, which has assets worth around 4.2% of GDP, could also help offset costs, according to ratings agency Moody’s.

The El Niño effect

El Niño remains one of the most unpredictable challenges to Peru’s economic recovery, as the meteorological studies and forecasts that have been issued are subject to change.

Nonetheless, rising ocean temperatures indicate that an El Niño cycle has likely commenced and that it could be a formidable one, according to the US-based National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA). Speaking to international media in August, NOAA said, “We are predicting that this El Niño could be among the strongest in the historical record dating back to 1950.”

According to Peru’s multi-sector committee for the study of El Niño – known by its Spanish acronym, ENFEN – there is a 55% chance that the current cycle will be of a similar magnitude to those observed in 1982-83 or in the Southern Hemisphere summer of 1997-98.

The 1997-98 cycle, which was particularly damaging, is thought to have cost the global economy around $33bn, killing thousands of people and hundreds of thousands of livestock. In Peru, 600 km of the country’s main roads were damaged between January and March of 1998, with strong rains converting the Sechura desert into a massive lake and flooding communities in the south.

Industries ranging from fisheries to agriculture were badly affected, costing the Peruvian economy around $3.5bn, or 4.5% of GDP, according to government estimates.

Economic impact

While predicting the economic impact of an El Niño cycle is understandably difficult, given the changing nature of weather patterns, many economists are adjusting their GDP growth forecasts in anticipation of El Niño. 

Hugo Perea, chief economist at Peruvian bank BBVA Continental, told OBG that the bank cut its internal 2016 GDP growth forecast from 3.8% to 2.8% based on the ENFEN’s predictions, with the fisheries, agriculture and transport sectors expected to be the hardest hit. If this year’s El Niño proves to be “extraordinary” – which ENFEN believes has a probability of 20% – Perea forecasts growth will be flat.

 

Some industry players are more optimistic. Carlos González Mendoza, head of economic research at Adex, the Association of Peruvian Exporters, told OBG, “El Niño may be less bad than feared.” According to González, the higher temperatures caused by El Niño could lead to early harvest times, saving crops from the heavy rains anticipated in February or March.

Recovery set to continue into 2016

While the precise financial impact of El Niño on Peru’s economy may not be clear for several more months, analysts agree that it should not derail the broader economic recovery taking place.

Despite the unlikely prospect of a return to the 6% average annual growth rates achieved during the mining boom in the decade to 2013, there is relative optimism about the chances of a moderate recovery moving into 2016, with Peru expected to remain one of the fastest-growing markets in Latin America.

According to the IMF, Peru’s economy is expected to grow by 3.8% in 2015 and 5% in 2016, compared to a regional average of 0.9% and 2%, respectively.

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