Industria mexicana del acero consigue tiempo para formular estrategias con tarifas anti dumping

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El creciente descontento entre los fabricantes mexicanos de acero llevó, a comienzos de octubre, al gobierno a imponer una tarifa transitoria de 15% a casi 100 productos de acero importados.

Dado el desafiante ambiente operacional a nivel global, las compañías locales de acero han celebrado las tarifas proteccionistas, que según dicen les permitirán avanzar con planes de inversión que habían sido postergados.

El cargo adicional, que tendrá una vigencia de 180 días, llega en medio de acusaciones de los actores locales contra productores chinos e internacionales de acero, cuyas prácticas de dumping estarían creando más competencia desleal.

La medida destaca algunos de los desafíos que enfrenta la industria acerera mexicana, mientras el país (miembro estable del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, NAFTA por sus siglas en inglés), avanza con su incorporación al Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TTP por sus siglas en inglés).

Alza en las importaciones

En la actualidad México consume unos 26 millones de toneladas de acero al año, de los cuales cerca de 10 millones corresponden a importaciones. Según actores locales, aproximadamente 84% del acero importado ingresa al mercado a precios “injustos”, según reportaron medios locales a fines de septiembre.

Guillermo Vogel, presidente de la Cámara Nacional de la Industria del Hierro y el Acero, Canacero, reportó un alza interanual de 11,2% en la importación de productos de acero durante agosto, a unos 8 millones de toneladas. Según Vogel, el principal objetivo de la medida es contener el crecimiento de las importaciones.

“Si logramos capturar 10% del acero que se importa en la actualidad, estamos hablando de aproximadamente 1 millón de toneladas”, dijo a principios de octubre.

El efecto China

La tarifa antidumping, que durará seis meses y abarcará productos de acero como planchas, alambres, placas y laminado en caliente y en frío, solo aplicará a importaciones provenientes de países con los cuales México no tiene acuerdos de libre comercio, o TLC, como China, que corresponde a casi un tercio de las importaciones en el año a la fecha.

El exceso de oferta de acero chino a precios muy competitivos ha producido una escalada de las exportaciones de acero del país oriental este año. Según la Asociación Latinoamericana del Acero, Alacero, las exportaciones chinas de acero a la región subieron 5% interanual en los primeros ocho meses del año, a 5,7 millones de toneladas.

Los productores mexicanos dicen que se han visto negativamente afectados por el bajo precio de las importaciones, con la pérdida de al menos 10.000 empleos en la industria local, debido a la caída en la producción gatillada por el exceso de oferta en el mercado.

Evaluando la situación

Con los precios internacionales del acero en un mínimo de seis años a principios de octubre, algunos ejecutivos han insinuado que el sobrecargo de 15% podría no ser suficiente para contrarrestar los descuentos ofrecidos por las empresas chinas.

Calificando las tarifas como “un paso adelante”, Víctor Martínez-Cairo, director de ArcelerMittal México, agregó que con la caída de 50% en los precios del acero mexicano, “se necesita más trabajo para compensar una baja tan seria”.

Según Máximo Vedoya, CEO de Ternium México, la señal enviada por los aranceles podría importar más que su impacto medible. “Más allá de si la medida es o no suficiente, el mensaje es positivo,” dijo a principios de octubre.

Sin embargo, gracias al respiro proporcionado por las tarifas, los actores de la industria tienen confianza en la reanudación de unos USD 1,5 mil millones en inversiones previamente planeadas para 2015, según Salvador Quesada, director general de Canacero.

Preocupación por la competencia del TPP

Los productores mexicanos de acero se han beneficiado en gran medida de la participación del país en el NAFTA, que ya lleva dos décadas. Desde 1994, cuando se firmó el tratado, el sector manufacturero de México ha florecido con el suministro de productos cada vez más sofisticados y ricos en acero a los mercados de Estados Unidos y Canadá.

Ahora, sin embargo, algunos en la industria se muestran menos entusiastas sobre la entrada al TPP. Considerado la zona de libre comercio más grande del mundo, equivalente a 40% del PIB global, el TPP incluye México y los países de la cuenca del Pacífico: Chile, Perú, Estados Unidos, Canadá, Japón, Malasia, Vietnam, Brunei, Australia y Nueva Zelanda.

Uno de los principales temores de la industria sobre entrar al TPP se relaciona con la pérdida de algunos beneficios del NAFTA, bajo los términos del borrador del acuerdo.

Según reportes de la prensa internacional, el TPP podría reducir los requisitos de componentes locales en los automóviles producidos en el bloque a 45-55%, según el método de cálculo, desde 62,5% fijado por el NAFTA. Esto podría tener un impacto negativo en la pujante industria mexicana de partes de automóviles, a medida que productos importados de menor costo entran a la cadena de suministro norteamericana.

Además, el TPP también podría abrir la puerta a otras amenazas competitivas, dijo en octubre a la prensa regional Raúl Gutiérrez, CEO de DeAcero.

“Nos harán daño. Estaremos compitiendo con países como Malasia y Vietnam, donde no tenemos ventajas competitivas. Por el contrario, tenemos desventajas,” advirtió.

Sin embargo, otros en la industria apuntan a la necesidad de encontrar respuestas creativas a las amenazas de competencia. Su esperanza es que varios casos antidumping que apuntan a productos no cubiertos por las tarifas conseguirán avances durante los seis meses de protección añadida, lo que da a la industria tiempo para evaluar la situación y revisar sus estrategias con el fin de prepararse para lo que promete ser un ambiente cada vez mas competitivo.

 

 

Anti-dumping tariffs buy Mexico’s steel industry time to strategise

En Español

Growing discontent amongst Mexico’s steel companies has led the government to impose a temporary 15% import tariff on nearly 100 imported steel products at the beginning of October.

Already facing a challenging global operating climate, local steel companies have welcomed the protective tariffs, which they say will allow them to move forward with previously shelved investment plans.

The surcharge, which will remain in place for 180 days, comes amidst claims made by domestic players that dumping from China and other international steel producers has created more uneven competition.

The move highlights some of the challenges facing Mexico’s steel industry, as the country, which is a long-standing member of the North American Free Trade Agreement (NAFTA), forges ahead with membership in the wider Trans-Pacific Partnership (TPP). 

Rising imports

Mexico currently consumes around 26m tonnes of steel per year, with imports accounting for an estimated 10m of the total. According to claims from local stakeholders, approximately 84% of imported steel enters the market at “unfair” prices, local media reported in late September.

Guillermo Vogel, president of industry chamber Canacero, reported an 11.2% year-on-year (y-o-y) increase in steel imports in August year-to-date (YTD) to around 8m tonnes. According to Vogel, the primary objective of the move is to contain rising imports.

“If we manage to capture 10% of the steel that is currently being imported, we’re talking about approximately 1m tonnes,” he said in early October.

The China effect

The six-month anti-dumping duties, which cover hot- and cold-rolled steel, plate, slab and wire rod, will only apply to imports from countries with which Mexico has no free trade agreement (FTA) in place, such as China, which accounts for roughly one-third of imports YTD.

Excess supply of Chinese steel has led to a surge in cheaply priced exports from the Asian powerhouse this year. According to Alacero, the Latin American steel producers’ association, Chinese steel exports to the region rose by 5% y-o-y in the first eight months of 2015 to 5.7m tonnes.

Mexican producers say they have already taken a battering due to cheap imports, with at least 10,000 jobs cut in the domestic steel industry due to the drop in production triggered by the glut in the market.

Taking stock

With international steel prices at a six-year low in early October, some executives have suggested that the 15% tariff surcharge may not be enough to counter the discounts offered by Chinese companies.

While describing the tariff as “a step forward”, Víctor Martínez-Cairo, director of ArcelorMittal Mexico, added that with Mexican steel prices down by 50%, “more work is needed to counteract such a big drop”.

According to Máximo Vedoya, CEO of Ternium México, the signal sent by the tariffs may matter more than their measurable impact. “Regardless of whether the measure is sufficient or not, the message is good,” he said in early October.

Nevertheless, thanks to the respite provided by the tariffs, industry stakeholders are optimistic that approximately $1.5bn of investment previously planned for 2015 is now likely to resume, according to Salvador Quesada, director-general of Canacero.

TPP competition concerns

Mexico’s steel companies have largely benefitted from the country’s two-decade-long membership in NAFTA. Since 1994, when the treaty was signed, Mexican manufacturing has boomed, with the industry supplying increasingly sophisticated and steel-rich products to the US and Canadian markets.

Now, however, some in the industry are less enthusiastic about accession to the TPP. Described as the world’s largest free trade zone, accounting for 40% of global GDP, the TPP comprises Mexico and other Pacific Rim countries – namely, Chile, Peru, the US, Canada, Japan, Malaysia, Vietnam, Brunei Darussalam, Australia and New Zealand.

One of the industry’s most pressing concerns about TPP membership relates to the potential loss of some NAFTA benefits under the terms of the draft agreement.

According to international media reports, the TPP could see the local content requirements for automobiles produced in the bloc set at 45-55%, according to the calculation method, compared to the 62.5% laid out by NAFTA . This has the potential to negatively impact Mexico’s booming auto parts segment, as cheaper foreign products make their way into North American supply chains.

More widely, the TPP could also open the door to other competitive threats, Raúl Gutiérrez, CEO of steel producer DeAcero, told regional press in October.

“We will be damaged. We will be competing with countries such as Malaysia and Vietnam, where we don’t have any competitive advantage. On the contrary, we have disadvantages,” he warned.

However, others in the industry point to the need to find creative responses to competitive threats. Their hope is that various anti-dumping cases targeting products not covered by the tariffs will move ahead during the six-month period of added protection, giving the industry a chance to take stock and review its strategies in preparation for what is promising to be an increasingly competitive operating environment.

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