Colombia: Sube la demanda de electricidad

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El aumento en la demanda de electricidad en Colombia, impulsada por un periodo de desarrollo económico sostenido, ha conducido al Estado a iniciar una serie de proyectos de gran envergadura de infraestructura energética. A pesar de que esta serie de nuevos proyectos desempeñará un rol significativo en el aumento de la capacidad de producción eléctrica, la seguridad energética es aún materia de preocupación, y preocupa en particular la excesiva dependencia de las fuentes hidráulicas.

Las cifras revelan que la demanda de electricidad había aumentado un 3.6% en septiembre de 2012 con respecto al año anterior. Dicho incremento fue generado en su mayoría por el consumo de los sectores industriales y comerciales; la prensa local informó también en septiembre de que la demanda de energía proveniente de minas y canteras aumentó un 25.3% (anual), mientras que el incremento de consumo en los segmentos residencial y minorista fue apenas del 2.9%.

Luis Fernando Alarcón, gerente de Interconexión Eléctrica, uno de los mayores distribuidores en América Latina, aseguró a OBG que Colombia está “preparada para asumir el incremento gradual en la demanda de energía”.

Actualmente, se encuentran en curso una serie de iniciativas a gran escala para la generación hidroeléctrica, incluyendo el proyecto del embalse de Sogamoso en el noroeste colombiano, el cual debería estar finalizado hacia finales de 2013. El embalse, ubicado en el Río Sogamoso, contará con una capacidad instalada de 820 MW y podría llegar a producir un promedio de 5056 Gwh anualmente, según afirma la compañía de servicios ISAGEN en su portal web.

El proyecto hidroeléctrico Hidroituango, en una etapa de desarrollo más temprana, está diseñado para impulsar la capacidad de producción energética de Colombia. La compañía pública de servicios EPM adjudicó los derechos de construcción del proyecto al Consorcio CCC en agosto de 2012. Una vez esté listo, se espera que el embalse tenga la capacidad de producir hasta 2.4GW.

Si bien la satisfacción de la demanda interna de energía es la prioridad, algunos actores de la industria han sugerido que los nuevos proyectos contribuyan a que el país vaya más allá y se consolide como un exportador de energía eléctrica. Fernando Alarcón afirmó que, pese a que las oportunidades son limitadas, Colombia tiene potencial para incrementar las exportaciones energéticas. “A la fecha, la única interconexión internacional que funciona adecuadamente es la que conecta Ecuador y Colombia”, aseguró.

Colombia vendió 1500 GW al Ecuador y 240 GW a Venezuela durante el 2011 y el total de sus ventas externas de electricidad para ese año se incrementó en un 93.5% en comparación con las exportaciones de 2010.

El gobierno ha discutido durante mucho tiempo la construcción de una línea de transmisión de Colombia a Panamá que podría servir a todo el mercado Centroamericano. Los críticos argumentan que además del estudio sobre el impacto ambiental (que se está llevando a cabo actualmente) el proyecto ha progresado mínimamente desde la última reunión sostenida entre los países participantes, en noviembre. Los analistas advierten que la línea de transmisión entre Colombia y Panamá requeriría una inversión que ronda los US$420 millones.

A pesar de los esfuerzos de Colombia por incrementar su capacidad de producción eléctrica, su dependencia de las fuentes hidráulicas ha generado preocupación en algunos sectores, dado que estas son particularmente vulnerables a los cambios climáticos. Las cifras muestran que el 68% de los 14.429 MW de capacidad instalada del sector eléctrico provienen de fuentes hidráulicas, mientras que el restante 32% proviene de fuentes térmicas.

En 1992, Colombia fue seriamente afectada por las sequías que se dieron bajo el fenómeno meteorológico conocido como El Niño, lo que obligó a imponer el racionamiento eléctrico. Se estima que el racionamiento implicó pérdidas para PYMEs de unos US$ 1000 millones.

Los dirigentes del país insisten en que han aprendido de la experiencia de 1992 y afirman que, en el caso de que El Niño vuelva a darse con el mismo grado de intensidad, se encuentran en condiciones de evitar que ocurra una crisis similar.

La proximidad de las plantas hidroeléctricas de Colombia a áreas de actividad rebelde es igualmente un aspecto problemático. En el mes de agosto de 2012, Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) derribaron una torre de electricidad en el norte del departamento de Antioquia. EPM afirmó que no hubo cortes de electricidad tras el incidente, pero el hecho reforzó las voces que señalan que las eventuales acciones de vandalismo requieren de una respuesta más amplia por parte de la administración del país para garantizar que el abastecimiento de energía no sufra interrupciones en el futuro.

A pesar de los retos que enfrenta el sector, Business Monitor International prevé que la generación de energía en Colombia continuará creciendo en un promedio anual del 4.1%. La generación de energía hidroeléctrica, destinada a desempeñar un papel clave en dicho crecimiento, aumentaría en un promedio anual del 3.6% hasta el 2016.

El Monitor ha señalado los pasos concretos que ha tomado el gobierno de Colombia para suplir la demanda de electricidad a largo plazo. No obstante, aun cuando se están llevando a cabo importantes proyectos respaldados por inversiones significativas, la administración debe ser consciente de que el abastecimiento de una demanda creciente en el marco de una economía en crecimiento puede llegar a ser un proceso complejo.

 

Colombia: Mining electricity demand soars

Rising demand for electricity in Colombia, fuelled by a period of sustained economic expansion, has prompted the state to roll out a series of large-scale infrastructure projects in the energy sector. However, while new projects will play a major role in boosting production capacity, energy security remains a concern, particularly the reliance on hydraulic energy sources.

Figures show that electricity demand was up 3.6% year-on-year (y-o-y) in September 2012, with much of the increase generated by the industrial and commercial sectors. Local press reports said demand for energy from mines and quarries rose 25.3% y-o-y in September, while the increase from the residential and small business segments grew just 2.9%.

Luis Fernando Alarcón, general manager of Interconexión Eléctrica, one of Latin America’s largest transmission companies, told OBG that Colombia was “prepared to accompany the gradual increase in energy demand”.

Work is already under way on a number of large-scale, hydroelectric generation initiatives, including the Sogamoso dam project in northeastern Colombia, which should be completed by the end of 2013. The dam, which is located on the Sogamoso River, will have an installed capacity of 820 MW and could produce an average of 5056 Gwh annually, according to the ISAGEN utility company website.

The Hidroituango hydroelectric project, which is at an earlier stage of development, is also set to boost Colombia’s electricity production capacity once up and running. The public service company EPM awarded construction rights for the project to CCC Ituango Consortium in August 2012. Once completed, the dam is expected to be capable of producing up to 2.4 GW.

While meeting growing demand for energy at home is the priority, industry players have suggested that Colombia’s new projects could help the country expand in its role as an electricity exporter. Fernando Alarcón said that although opportunities were limited, Colombia certainly had the potential to boost electricity exports. “To date, the only international connection that works properly goes from Ecuador to Colombia,” he said.

Colombia sold 1500 GW to Ecuador and 240 GW to Venezuela in 2011, and its total external electricity sales for the same year were up 93.5% on exports for 2010.

The government has long discussed constructing a transmission line from Colombia to Panama that could serve the entire Central American market.

However, critics say that aside from the environmental impact study that is currently being carried out, progress on the project since the last meeting between the participating countries in November has been slow. Analysts expect the Colombia-Panama transmission line to require total investment of around $420m.

Despite Colombia’s efforts to increase its electricity production capacity, its dependence on hydraulic energy sources, which are particularly vulnerable to changes in the weather, has prompted concern among some. Figures show that 68% of the electricity sector’s 14,420 MW of installed capacity comes from hydraulic sources, while the other 32% is thermal.

In 1992, Colombia was heavily affected by a severe drought brought on by the El Niño meteorological phenomenon, which led to electricity being rationed over the course of the year. Small and medium-sized businesses estimate the rationing lost them around $1bn in earnings.

The country’s leaders insist they have learned from 1992 and are now capable of handling a crisis on that scale, should El Niño strike again with the same degree of force.

The proximity of Colombia’s hydroelectric plants to areas of rebel activity is also viewed as problematic. In August 2012, the Revolutionary Armed Forces of Colombia (FARC) downed an electricity tower in the north of the department of Antioquia. EPM said there were no electricity shortages following the incident. However, observers point out that further vandalism could necessitate more extensive action from Colombia’s administration to ensure power supplies remain uninterrupted.

Despite the challenges facing the sector, Business Monitor International predicts that Colombia’s power generation will continue to rise by an average of 4.1% annually. Hydroelectricity generation, which is earmarked for a key role in the increase, is expected to rise by a yearly average of 3.6% from now until 2016.

The monitor will have noted the concrete steps taken by Colombia’s government to address electricity needs long term. However, even as it moves several major projects forward on the back of significant investment, the administration will be aware that feeding a rising demand for energy within a growing economy can be a tricky process.

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