Colombia: Preparada para competir

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Con el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre los EE.UU. y Colombia , en pleno auge ahora, después de su fecha de inicio el 15 de mayo,ambos países están planeando cómo beneficiarse de relaciones comerciales más estrechas.

En E.E.U.U. una amplia variedad de industrias se beneficiarán de este acuerdo comercial: la industria aeronáutica,la de equipamiento agrícola y de construcción, la de piezas de automóvil, la de fertilizantes, la de equipos médicos y científicos. Además, aproximadamente la mitad de las exportaciones agrícolas de Estados Unidos ganaron un status de estar libre de impuestos después del 15 de mayo. Los principales logros fueron en el equipo de transporte, infraestructura y maquinaria, que habían sido gravados con anterioridad con tasas del 12,7% y 11,1%, respectivamente. En general, los EE.UU. espera que con el acuerdo se pueda alcanzar un aumento de las exportaciones que ascienda a un $ 1.1bn y a un aumento de $ 2,5 mil millones en el PIB.

Colombia, también debería experimentar una importante reducción en los aranceles. Antes del 15 de mayo, más del 80% de las exportaciones colombianas habían entrado a los EE.UU. libres de impuestos y ahora casi el 100% de las exportaciones colombianas son recibidas en puertos estadounidenses libres de impuestos.

Otra ganancia obvia para Colombia, resultante del Tratado de Libre Comercio (TLC) es el aumento en la disponibilidad de bienes de consumo a un precio asequible.

El presidente de los EE.UU.Barack Obama describe este acuerdo como un "ganar-ganar" lo cual está vinculado con el hecho de que las relaciones comerciales entre ambos países son más complementarias que competitivas; por ejemplo, los EE.UU. exportan granos a Colombia, mientras que importan frutas tropicales colombianas. El TLC va a fortalecer los lazos de este tipo.

El acuerdo no está exento de críticas, así, los dirigentes sindicales estadounidenses argumentan que dará lugar a la pérdida de empleos en Estados Unidos; sin embargo, mientras que en los EE.UU. la crítica parece ser más especulativa que tangible, algunas industrias colombianas se están preparando para sufrir la realidad de unas pérdidas inevitables.

La agricultura colombiana es la que probablemente se ve más afectada por el acuerdo de eliminación de aranceles en la mitad de las exportaciones agrícolas de Estados Unidos. Reducciones arancelarias adicionales serán introducidas paulatinamente en un periodo de 15 años dándole a los productores locales tiempo para prepararse para el incremento de la competencia. Asimismo, el gobierno colombiano está brindando su apoyo al sector. El Ministerio de Agricultura dotará al Instituto Colombiano de Agricultura con un presupuesto de $ 1bn para apoyar la modernización del sector.

Preocupaciones similares han llevado a algunos a especular si Colombia está preparada para un tratado comercial de este calibre ya que este país será capaz de aprovechar el TLC sólo si está listo para competir. En la actualidad, Colombia ha mantenido su posición número 68 en el ranking de los últimos dos años del Informe de Competitividad Global del World Economic Forum. Esto la sitúa detrás de los otros líderes regionales tales como Chile (puesto 31), Panamá (49), Brasil (53) y Perú (67).

Las deficiencias en educación y en infraestructuras son los principales problemas que se interponen a la hora en que Colombia ha de demostrar su habilidad para competir. El país experimentó grandes protestas estudiantiles en octubre de 2011 por los problemas en el sistema de Educación Superior, así que es probable que se someta a reformas en los próximos años. La falta de infraestructuras, sin embargo, puede que necesite unas décadas para ser subsanada y que necesite también de una financiación que equivaldría a un 10-15% de los impuestos. Algunos estiman que los problemas de infraestructura podrían costar a Colombia hasta un 1% del PBI anual.

Por último, preocupa el hecho de que los sindicatos colombianos no están preparados para el TLC. Dan Kovalik, un abogado del sindicato United Steelworkers en EE.UU. dijo a la prensa en abril que el TLC era "prematuro a la luz de la continua violencia que en Colombia existe contra los sindicalistas ". Los gobiernos de ambos países han hecho el intento de tranquilizar a los votantes. Durante el pasado año, las dos naciones han trabajado juntas en la implementación de un plan de acción laboral con una serie de reformas encaminadas a proteger los derechos de los trabajadores y de los sindicatos. Los logros dentro del plan incluyen la creación de un nuevo Ministerio Colombiano del Trabajo y una expansión gubernamental del programa para dirigentes y activistas sindicales.

Aparte de estos logros tal vez el mayor ¨éxito¨ del nuevo TLC radique en cómo motiva a los legisladores y dirigentes del sector privado colombiano a realizar los cambios necesarios que les permitan competir en una economía global.

 

Colombia: Primed to compete

With the free trade agreement (FTA) between the US and Colombia in full swing after its May 15 start date, both countries are planning how to benefit from closer trade relations.

A wide variety of US industries will profit from the trade accord. Aircraft and parts, agricultural and construction equipment, auto parts, fertiliser, scientific and medical equipment, and about half of US farm exports gained duty-free status after May 15. Major gains were in transportation equipment and infrastructure and machinery, which were previously taxed at rates of 12.7% and 11.1%, respectively. Overall, the US expects the deal to lead to a $1.1bn increase in exports and a $2.5bn increase in GDP.

Colombia, too, should experience an important reduction in tariffs. Before May 15, more than 80% of Colombian exports entered the US duty-free; now nearly 100% of Colombian exports are received duty-free in US ports. Another obvious “win” for Colombia is the increase in the availability of affordably priced consumer goods that should result from the FTA.

US President Barack Obama’s description of the deal as a “win-win” is linked with the fact that the two countries’ trade relationship is more complementary than competitive. For example, the US exports grains to Colombia while importing Colombian tropical fruits. The FTA will strengthen bonds such as this.

The agreement is not without its critics, however. Labour union leaders in the US argue the deal will lead to the loss of US jobs. While the US critique seems more speculative than tangible, certain Colombian industries are preparing to suffer the reality of inevitable losses.

Agriculture in Colombia is likely to be most profoundly affected by the deal’s initial elimination of tariffs on half of US farm exports. Additional tariff reductions will be phased in over a 15-year period, giving local producers time to prepare for the increased competition. The Colombian government is also providing the sector with support. The Ministry of Agriculture will provide the Colombian Institute of Agriculture with a $1bn budget to support the sector’s modernisation.

Similar concerns have led some to speculate if Colombia is ready for a trade accord of this calibre as the nation will be able to take advantage of the FTA only if it is ready to compete. Currently, the country has maintained its 68th place ranking for the past two years on the World Economic Forum’s Global Competitiveness report. This puts Colombia behind other regional leaders such as Chile (31st place), Panama (49th), Brazil (53rd) and Peru (67th).

Deficiencies in education and infrastructure are the problems most inhibiting Colombia’s ability to compete. The country experienced major student protests in October 2011 over problems in the higher education system, which is likely to undergo reforms in the coming years. The lack of infrastructure, however, may take decades to repair and require funding equivalent to a 10-15% tax. Some estimate infrastructure problems could be costing Colombia up to 1% of GDP annually.

Finally, there have been concerns that Colombia’s labour unions are unprepared for the FTA. Dan Kovalik, a lawyer with the United Steelworkers’ union in the US, told press in April the FTA was “premature in light of the continued violence against unionists [in Colombia]”.

Both countries’ governments have made an effort to reassure constituents. Over the last year, the two nations have worked together on implementing a “labour action plan,” a series of reforms aimed at protecting the rights of workers and labour unions. Accomplishments under the plan include the creation of a new Colombian Ministry of Labour and an expanded government protection programme for union leaders and labour activists.

Apart from these accomplishments, perhaps the biggest “win” for the new FTA will be how it motivates Colombian lawmakers and private sector leaders to make the changes necessary to compete in the global economy.

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