Colombia: Lazos con Oriente para un mayor crecimiento del sector energético

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Un memorando de entendimiento firmado en el marco de la cumbre que tuvo lugar en Septiembre entre los presidentes de Colombia, Juan Manuel Santos, y de Corea del Sur, Lee Myung-back, confirma la creciente importancia de Colombia para las economías orientales, sedientas de recursos energéticos, y evidencia las metas de la nación andina en lo concerniente a la expansión de su sector petrolero a nivel internacional.

El acuerdo, que fue firmado en Seúl el día 15 de septiembre, establece el marco para un proyecto conjunto que involucra a socios de los sectores público y privado de Corea del Sur y Colombia en el desarrollo de nuevos campos petroleros en la región oriental de este país. El proyecto contempla tanto la construcción de un oleoducto que transportaría el crudo hacia la costa occidental colombiana como de nuevos centros de envío hacia los mercados asiáticos. Dicho acuerdo, estimado en un valor de US$ 10.000 millones de dólares, surge como respaldo a un tratado de libre comercio firmado entre ambos países durante el mes de junio, el cual se espera que sea ratificado hacia finales de 2012.

El papel de Colombia en el sector petrolero global ha experimentado un rápido desarrollo gracias a una serie de descubrimientos de crudo que han revivido una industria nacional en periodo de estancamiento. El conjunto de reformas a la regulación de principios del 2002 contribuyeron a reimpulsar a la industria y convirtieron a Colombia en un destino atractivo para la inversión extranjera directa (IED). Entre los años 2003 y 2010, cerca de 250 millones de hectáreas fueron exploradas con el fin de hallar nuevas reservas. Los descubrimientos ascendieron de 12 en 2006 a 35 en 2010.

De acuerdo con el Banco Central de Colombia, el total de la Inversión Extranjera Directa alcanzó US$2.68 mil millones en 2010, cifra que se habría más que triplicado hacia mediados de 2012, alcanzando US$9.3 mil millones, de los cuales el 82% se dirigieron hacia los sectores minero y energético. Para mediados de 2011 las inversiones en el sector petrolero representaron el 28% del PIB, mayores incluso que las de sus vecinos Brasil y Chile, los cuales han fortalecido y expandido sus industrias petroleras.

Los considerables aumentos de capital han contribuido a elevar los niveles de producción petrolera en Colombia. Esta ascendió de 595.000 barriles por día (bpd) en 2008 a 923.000 bpd durante el 2011. Según el Ministerio de Minas y Energía, los niveles de producción se situaron en 956.000 bpd durante el mes de septiembre. Se espera alcanzar una producción que ascienda a 1.000.000 bpd para finales del año y, finalmente, llegar a los 1.500.000 bpd hacia finales de la década. En contraste con la situación actual, en 1999 los niveles de producción colombianos alcanzaron un máximo de 830.000 bpd, a lo que siguió una constante disminución que llegó a 531.000 bpd para el año 2007.

Para el logro de los objetivos de producción previstos se requiere que Colombia incremente de manera significativa su base de reservas probadas, las cuales se sitúan en 2.2 mil millones de barriles, frente a 1.9 mil millones en el 2011. Este es un objetivo de primer orden para el gobierno, además de ser crucial para el sostenimiento de la industria. Las proyecciones actuales dibujan un aumento en las reservas que puede oscilar entre 7.7 mil millones y 41 mil millones de barriles, pudiendo ser la actual reserva hasta veinte veces mayor hacia 2030.

Para este fin, entre noviembre y diciembre de 2012 la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) anunciará los ganadores de la licitación Open Round Colombia 2012, que asignará nuevos contratos de exploración para 102 bloques en tierra y 11 bloques offshore, abarcando un total de 156.469 kilómetros cuadrados.

Colombia ha administrado eficientemente el resurgir de su sector petrolero, en línea con la trayectoria de la industria petrolera global. Su interés en los crecientes mercados asiáticos de energía, su capacidad de canalizar sus necesidades hacia la inversión, y el crecimiento y desarrollo de la propia industria ponen en evidencia la visión estratégica de los líderes políticos y sectoriales. Al comentar acerca de la evolución de las condiciones en el mercado global, Mauricio Cárdenas, anterior Ministro de minas y energía, dijo en una entrevista reciente para el Wall Street Journal que su país había “iniciado el giro de (sus) mercados en dirección a Asia”.

El sector petrolero se ha convertido en un objetivo prioritario para países como Corea del Sur, China e India, los cuales se encuentran cada vez más sedientos y atentos ante nuevas fuentes de recursos para el futuro. La mayor liquidez de los inversionistas asiáticos se traduce en una capacidad de inversión más alta que la de sus homólogos occidentales, los cuales han sido tradicionalmente las fuentes de capital para la economía colombiana. Adicionalmente, las nuevas tendencias en el sector energético norteamericano, particularmente el aumento del segmento de gas de esquisto, podría ser una señal de que Colombia perdería terreno a corto plazo con respecto a su mayor mercado de exportación petrolera. En 2011 los Estados Unidos importaron 422.000 bpd entre crudo y productos refinados colombianos, cerca de la mitad del total de la producción diaria de Colombia.

Junto con el acuerdo con Corea del Sur, los recientes avances de Colombia en el mercado asiático incluyen una alianza firmada en mayo de 2012 con el Banco Chino de Desarrollo, entidad estatal comprometida con la financiación de un oleoducto con capacidad de 600.000 bpd para transportar crudo colombiano y venezolano desde los campos petroleros del este hacia los puertos marítimos occidentales. Esta es la última de una serie de inversiones Chinas en el sector energético, las cuales incluyen proyectos similares para el desarrollo de infraestructura y numerosas adquisiciones de acciones por parte de Sinopec, una firma petrolera controlada por el Estado y con sede en China, así como de Sinochem, la mayor compañía comercializadora de productos petroquímicos de China.

En el mes de agosto la empresa colombiana de petróleo, Ecopetrol, firmó un acuerdo por US$1.2 mil millones con la refinería hindú Essar para el suministro de 12 millones de barriles de petróleo crudo en un periodo de 12 meses. Javier Gutiérrez, presidente y gerente de Ecopetrol, informó a OBG que el acuerdo es un reflejo de las crecientes preferencias de Ecopetrol y de muchas otras de las firmas petroleras de Colombia por exportar el crudo hacia países con mayor tradición de refinación, tales como India y China.

Dichos acuerdos tienen beneficios claros tanto para el proveedor como para los compradores. Pues al tiempo que Colombia recupera el terreno perdido durante años de declive, reestructura el sector y recupera el clima de inversión necesario para atraer la IED que ha servido para incrementar su cuota en el mercado global y aumentar la capacidad local del sector.

 

Colombia: Eastern ties to further energy growth

A memorandum of understanding, signed on the sidelines of a summit meeting in September between Colombian President Juan Manuel Santos and South Korean President Lee Myung-bak, confirms Colombia’s growing importance to the energy-hungry economies of the East, and exemplifies the Andean nation’s goal to expand its petroleum sector both abroad and at home.

The agreement, signed in Seoul on September 15, lays the framework for a joint project that engages public and private partners in South Korea and Colombia to develop new oil fields in the eastern region of Colombia. The project also aims to build a pipeline to carry crude to Colombia’s western coast, as well as new shipping centres for Asian markets. The deal, which is estimated to be worth $10bn, comes on the back of a free-trade agreement signed between the two countries in June that is expected to be approved by end-2012.

Colombia’s role in the global petroleum sector is rapidly expanding, thanks to a series of oil discoveries that have revived the once-stagnating domestic industry. A range of regulatory reforms begun in 2002 have helped revive the industry and made Colombia an attractive destination for foreign direct investment (FDI). Between 2003 and 2010, nearly 250m ha were explored for new reserves, and discoveries climbed from 12 in 2006 to 35 in 2010.

According to the Central Bank of Colombia, total FDI reached $2.86bn in 2010 and had more than tripled by mid-2012, reaching $9.3bn, of which 82% went to the mining and energy sector. By mid-2011, investments in the oil sector accounted for 28% of GDP – higher than both neighbouring Brazil and Chile, which have strong and expanding petroleum industries of their own.

Major capital increases have helped to significantly boost production levels. Oil production in Colombia climbed from 595,000 barrels per day (bpd) in 2008 to 923,000 bpd in 2011. According to the Ministry of Mines and Energy, in September 2012 production levels stood at 956,000 bpd, and are expected to reach 1m bpd by the end of the year and 1.5m bpd by the end of the decade. By contrast, in 1999 Colombia’s production levels peaked at 830,000 bpd and were on a steady decline thereafter, hitting 531,000 bpd in 2007.

However, hitting future production targets requires that Colombia significantly expand its proven reserves base, which stands at 2.2bn barrels, up from 1.9bn barrels in 2011. This expansion is a primary government objective for the sector and is crucial for sustaining the industry. Current projections expect reserves to climb to anywhere between 7.7bn and 41bn barrels – a 20-fold increase – by 2030.

To this end, between November and December 2012, the Colombian National Hydrocarbons Agency (Agencia Nacional de Hidrocarburos, ANH) will be announcing the bid winners of Open Round Colombia 2012, which allocates new exploration contracts for 102 onshore and 11 offshore blocks, covering a total of 156,469 sq km.

Colombia has efficiently managed the resurgence of its petroleum sector, in line with the trajectory of the global industry. Its emphasis on growing Asian energy markets, as well as its ability to channel their demand into investment, growth and development of its own local industry, highlight the strategic vision of the government and industry leaders. Commenting on evolving conditions in the global market, Mauricio Cárdenas, the then-minister of mines and energy, said in a recent interview with the Wall Street Journal that his country had “to start shifting [its] markets to Asia”.

The oil sector has become a prime target for countries such as South Korea, China and India, which are increasingly energy-hungry and looking to secure future resources. The higher liquidity of Asian investors means that they have greater capacity to invest than Western counterparts, which have traditionally been sources of capital for the Colombian economy. Furthermore, new trends in the US energy sector – particularly the rise of the shale gas segment – may be a sign that Colombia could soon lose ground in its biggest petroleum export market. In 2011 the US imported 422,000 bpd of Colombian crude oil and refined products, nearly half of Colombia’s daily production.

Alongside the agreement with South Korea, recent Asian inroads in Colombia include a deal in May 2012 with the state-owned China Development Bank to finance a 600,000-bpd pipeline to transport Colombian and Venezuelan crude from oil fields in the east to western seaports. This is only the latest in a string of Chinese investments in the energy sector, including similar infrastructure development projects and numerous asset acquisitions by China-based Sinopec, a state-controlled petroleum firm, and China’s largest petrochemicals trading company, Sinochem.

In August, part state-owned Colombian petroleum company Ecopetrol signed a $1.2bn deal with India-based refinery Essar to supply 12m barrels of crude oil over a 12-month period. Javier Gutiérrez, the president and CEO of Ecopetrol, told OBG that the agreement reflects the growing preference of Ecopetrol and many Colombian petroleum firms to export heavy crude to major oil refining countries, such as India and China.

Such agreements have clear benefits for both the supplier and buyers. As Colombia regains the ground it lost during years of decline, it has managed to restructure both the sector and investment climate to attract FDI that has served to increase its share of the global market and expand the local sector’s capacity.

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