Colombia: Abundancia de tierras cultivables

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La gran cantidad de tierras disponibles para el cultivo, junto al considerable crecimiento en el sector de los biocombustibles y la palma de aceite, hacen de Colombia un país rico en oportunidades para el desarrollo agrícola. En concreto, es probable que las perspectivas para los inversionistas extranjeros se vean favorecidas por la legislación propuesta recientemente.

“La promoción de la inversión en tierras disponibles para el cultivo ha estado aumentando en los últimos años, pues tan solo el 4.3% del total del territorio disponible para fines agrícolas está siendo explotado, mientras otro 25% destinado a la ganadería, primordialmente extensiva, cuenta con un gran potencial para albergar proyectos agrícolas,” declaró para OBG Ricardo Jaramillo, director general de Agrofuturo, compañía local dedicada a la promoción del uso de tierras ociosas y la producción agrícola con fines de exportación.

Un total de 3.5 millones de hectáreas de tierra arable se encuentra disponible, principalmente en los Llanos Orientales del país, las regiones del norte que rodean al río Magdalena y la Altillanura Colombiana, siendo este último lugar identificado por el Departamento de Agricultora de EE.UU. como “la próxima frontera agrícola de Colombia”, citando como potenciales proyectos para la región la producción de maíz, palma de aceite y biodiesel.

La mejora de las condiciones de seguridad del país ha brindado oportunidades para el uso de territorios previamente inexplorados en el sur, destacando el progreso de zonas como Huila, Nariño y Cauca.

Probablemente, los inversionistas extranjeros se verán atraídos por Colombia debido tanto al éxito de la palma de aceite como de otros cultivos para la exportación. En la actualidad, Colombia y Ecuador son los mayores productores de aceite de palma en América Latina, siendo éste el segmento de mayor crecimiento para el sector agrícola colombiano.

Durante el año 2011, Colombia exportó cerca de 100 millones de toneladas de aceite de palma, lo que representa el 3.3% de la aportación del sector agrícola al PIB. Entretanto, el número de pequeños productores se ha elevado de manera sustancial y representa en la actualidad el 23% del total de la producción en el país.

Si bien los productores de aceite de palma han sido acusados de una apropiación ilegal de tierras y de provocar el desplazamiento forzoso habitantes de las zonas de cultivo, Colombia ha sido certificado como país adherente a las regulaciones establecidas por la Mesa Redonda sobre el Aceite de Palma Sostenible (RSPO, por sus siglas en inglés).

Dicha mesa es fruto de la colaboración de distintas organizaciones tales como World Wildlife Fund, Unilever y Migros, las cuales están a favor de “un uso sostenible del aceite de palma para la gente, el planeta y la prosperidad”. Para obtener la certificación mencionada, los productores colombianos de aceite de palma debieron cumplir con una normativa que incluye a empleados y demás partes afectadas durante el proceso de producción, además de poner en funcionamiento prácticas para la preservación del medio ambiente.

Una de las razones por las cuales el aceite de palma está cobrando relevancia es su uso en la producción de biocombustibles. El Ministro de Agricultura, Juan Camilo Restrepo, afirmó recientemente ante la prensa local que el país cuenta con seis plantas capaces de convertir el aceite de palma en biodiesel, con una capacidad aproximada de 500.000 toneladas.

Jorge Bendeck, vicepresidente ejecutivo de Fedecombustibles, federación colombiana de bio-combustibles, dijo a OBG que “el etanol y el biodiesel están siendo producidos en respuesta a tres razones fundamentales: La escasez de reservas de petróleo, la necesaria preservación del medio ambiente y la creación de empleo en zonas de pobreza considerable”.

La regulación, por su parte, ha desempeñado un papel importante en el apoyo al crecimiento del sector del biodiesel. El artículo 1 de la ley 693 de 2001 estableció que las gasolinas que se usen en el país debían contener un 10% de etanol para el 2009, con un eventual crecimiento al 25%. La ley 939, aprobada en 2004, establecía que la gasolina diesel debía contar con un 5% de biodiesel en su composición.

Bendeck afirmó que el desarrollo de la industria del biodiesel en Colombia tiene otras metas adicionales a la sostenibilidad ambiental. “Tanto el Decreto sobre el Etanol (693) como el Decreto sobre el Biodiesel (939) consideran la producción de biocombustibles como una opción para brindar empleo a las personas jóvenes, buenos salarios para sus familias, y una alternativa para reintegrar a muchas personas a la sociedad, con el objetivo de poner fin al negocio ilegal del narcotráfico.” Actualmente, las industrias del biodiesel y el etanol mantienen más de 80.000 empleos, entre directos e indirectos.

A pesar de las numerosas oportunidades que existen para la inversión extranjera en la producción de aceite de palma y biocombustibles, un proyecto de ley propuesto recientemente planeaba regular de un modo estricto la inversión extranjera en la agricultura, lo que pudo haber complicado las cosas para los extranjeros interesados en participar en el sector. No obstante, el proyecto de ley no contó con el apoyo del ministro de agricultura ni del gobierno nacional. En próximas fechas, se prevé la presentación de otro proyecto de ley al Congreso de la República, uno que garantizaría los derechos de los inversionistas extranjeros de participar en el sector agrícola.

En términos generales, el futuro de la agricultura colombiana parece luminoso. Con una extensa disponibilidad de tierras arables y un gobierno que apoya y protege tanto el desarrollo del sector como la inversión extranjera, las oportunidades de crecimiento son muy sólidas.

 

Colombia: Ploughing room in all parts

With a large amount of arable land left unused and strong growth in the palm oil and biofuel sectors, Colombia is rich in opportunities for agricultural expansion. In particular, prospects for foreign investors are likely to be re-enforced by recently proposed legislation.

“The promotion of investment in arable land has been consolidating in recent years, as only 4.3% of the total territory for agricultural use is being exploited, while another 25% is being used for livestock, primarily ranching, with potential to host agricultural projects,” Ricardo Jaramillo, the director-general of Agrofuturo, a local company dedicated to promoting the use of idle land and production of agricultural products for export, recently told OBG.

A total of 3.5m ha of arable land is available mainly in the country’s eastern plains, the northern regions surrounding the Magdalena River, and the Colombian Altillanura – an area the US Department of Agriculture has identified as “Colombia’s next agricultural frontier”, citing the production of corn, palm oil and biodiesel as potential projects for the region.

Increased security throughout the country has created opportunities to utilise previously unexplored lands in the south of the country as well, emphasising the progress of areas such as Huila, Nariño and Cauca.

Potential investors are likely to be attracted to Colombia for its success in cultivating palm oil, as well as several other important export crops. At present, Ecuador and Colombia are the largest palm oil producers in Latin America, with palm oil the fastest-growing segment in Colombia’s agriculture sector.

In 2011, Colombia exported some 100m tonnes of palm oil, accounting for 3.3% of the agriculture sector’s output to GDP. Meanwhile, the number of small palm oil producers has increased substantially and currently accounts for 23% of the total number of palm oil producers in the country.

While palm oil producers have been accused of engaging in illegal land appropriation and encouraging the forced displacement of individuals residing on arable land, Colombia is certified as an adherent to regulations laid out by the Roundtable on Sustainable Palm Oil (RSPO).

The RSPO is collaboration of organisations, such as the World Wildlife Fund, Unilever and Migros, which supports “the use of sustainable palm oil for people, the planet, and prosperity”. To obtain certification, Colombian palm oil producers had to comply with regulations to consider employees and all other individuals affected by palm oil production, as well as to implement environmental preservation practices.

Part of the reason that palm oil is growing in prominence is its use in the production of biofuels. The minister of agriculture, Juan Restrepo Salazar, recently told local press that the country has six plants capable of converting palm oil to biodiesel, with a total capacity of some 500,000 tonnes.

Jorge Bendeck, the executive vice-president of Fedecombustibles, the Colombian national federation of bio-combustibles, told OBG that “ethanol and biodiesel are being produced in response to three main reasons: very low oil reserves, to enhance the environment, and to create jobs in very poor areas”.

Regulation has also played a large role in supporting the growth of the biodiesel sector. The 2001 passage of Law 693 required that all gasoline be 10% ethanol by 2009, eventually increasing to 25%. Law 939, passed in 2004, requires that diesel gasoline be 5% biodiesel.

Bendeck said that the development of the biofuel industry in Colombia has other goals in addition to environmental sustainability. “Both the Ethanol Decree (693) and Biodiesel Decree (939) consider biofuel production to provide jobs to young people, earning good salaries with their families, and as an alternative to reintegrate many people into society to end the illegal drug business.” At present the biodiesel and ethanol industries employ more than 80,000 direct and indirect workers.

Despite the many opportunities that exist for foreign investment in palm oil and biofuel production, a recent proposal for a law that would strictly regulate foreign investment in agriculture would have likely made it difficult for foreigners to become involved in the sector. The law did not win support from the minister of agriculture or the national government, however. As of November, there were plans to submit another law proposal to Congress that would guarantee the rights of foreign investors to participate in the agricultural sector.

Overall the future for Colombian agriculture seems bright. With arable land available for production expansion and a government that supports and protects both the development of the sector and foreign investment, there are strong growth opportunities.

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